El Gobierno nacional se aferra a señales de recuperación económica tras el derrumbe del 2,7% en febrero, con la esperanza de que los datos de marzo marquen el inicio de una reactivación que impacte directamente en Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, donde se concentra el grueso de la actividad industrial y comercial del país.
El ministro Luis Caputo fue categórico en su pronóstico: se vienen "los mejores 18 meses para la economía en décadas". Una promesa que resuena especialmente en el AMBA, motor económico que representa más del 40% del PBI nacional y donde las familias porteñas y bonaerenses sienten directamente el impacto de cada vaivén macroeconómico.
Los datos que alimentan el optimismo oficial provienen de sectores clave para la región metropolitana. Según GMA Capital, en marzo la producción de acero creció 7,4%, el patentamiento de motos se disparó 32,9% y la producción automotriz se incrementó 6,3%. Todos sectores con fuerte presencia en el cordón industrial del conurbano bonaerense.
La consultora Ferreres y Asociados registró una leve recuperación industrial en marzo, con el índice de producción fabril subiendo 0,8% en términos desestacionalizados, tras ocho meses consecutivos de caída. Por su parte, ADIMRA reportó una mejora del 1,5% en marzo para el sector metalúrgico, tradicionalmente concentrado en la zona sur del Gran Buenos Aires.
Sin embargo, la industria sigue siendo uno de los sectores más castigados por el ajuste, acumulando una caída del 3,1% interanual en el primer trimestre. Los analistas advierten que tres factores clave limitan una recuperación sostenida: la desaceleración de Brasil, principal socio comercial; la construcción aún deprimida; y los ingresos familiares que no permiten una rápida recuperación del consumo interno.
En el frente del consumo, los datos son contradictorios. Mientras NielsenIQ registró un crecimiento del 1,5% en marzo, Scentia reportó una contracción interanual del 5,1% en supermercados, mayoristas y comercios del AMBA. Solo las farmacias (0,9%) y el e-commerce (34,3%) muestran crecimiento sostenido.
Para las familias porteñas y del conurbano, estos números se traducen en una realidad cotidiana: los salarios privados registrados se mantienen 3,5% por debajo en términos reales respecto a noviembre de 2023, limitando la capacidad de consumo en una región donde el costo de vida es el más alto del país.
La gran incógnita, según GMA Capital, es "cómo impulsar la recuperación" con poco margen fiscal y en un contexto donde los sectores intensivos en empleo siguen rezagados. Una pregunta que resuena especialmente en el AMBA, donde la informalidad laboral y el desempleo impactan directamente en millones de familias que esperan señales concretas de reactivación.

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