La escalada de clausuras a bares, cafés y restaurantes por infracciones en el manejo de residuos llegó a su punto crítico en las últimas semanas, cuando cientos de locales gastronómicos de la Ciudad permanecieron cerrados durante más de cinco días por faltas menores. La situación obligó al Gobierno porteño a dar marcha atrás y acordar un mecanismo para levantar las clausuras en 24 horas.
El conflicto estalló cuando Camilo Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de la Ciudad (AHRCC), se reunió este lunes con el jefe de Gabinete Gabriel Sánchez Zinny para frenar lo que el sector consideraba un "ensañamiento" contra los comerciantes. El principal reclamo apuntaba a los tiempos administrativos: los inspectores tenían 72 horas hábiles para cargar la clausura en el sistema, y hasta entonces no se podía iniciar el trámite para reabrirla.
"Un empleado sacó a las 20.30 dos bolsas de residuos húmedos y, como el contenedor gris estaba rebalsado, las apoyó al costado. Al rato cayeron los inspectores y nos clausuraron", relató a este medio un empresario dueño de una cadena de cafeterías en Palermo. Su local, clausurado un sábado por la noche, recién pudo reabrir el jueves siguiente.
Los casos se multiplicaron en distintos barrios. En Mataderos, una comerciante que llevaba ocho años sin multas fue clausurada por una bolsa que se salió de debajo de un contenedor. "Quitarnos el derecho a trabajar hasta cinco días me parece demasiado ensañamiento", se quejó tras pasar por la Agencia Gubernamental de Control (AGC), donde encontró "maltrato y mucha gente en la misma situación".
El endurecimiento de los controles responde a una decisión política de Jorge Macri, quien este año trasladó el control de la higiene urbana desde el Ministerio de Espacio Público a la Jefatura de Gabinete. La medida, inicialmente dirigida a las empresas de recolección, terminó impactando de lleno sobre el sector gastronómico en momentos en que la Ciudad enfrenta críticas por la acumulación de basura en las calles.
Tras la reunión del lunes, el Gobierno porteño se comprometió a garantizar mecanismos para que las clausuras puedan levantarse en 24 horas y evitar así los cierres prolongados que afectaban no solo a los dueños, sino también a empleados que perdían propinas y proveedores que no cobraban. Además, se analizarán alternativas como trituradoras o composteras para grandes generadores de basura y se estudiará aumentar la frecuencia de recolección en zonas gastronómicas.
Por su parte, los empresarios se comprometieron a reforzar la cartelería y campañas de concientización entre comerciantes y empleados. Reconocen que, aunque existe trabajo previo sobre separación de residuos, en horarios de alta demanda pueden cometerse errores operativos que terminan en sanciones desproporcionadas.
El acuerdo busca equilibrar la necesidad de mantener la Ciudad limpia con la supervivencia de un sector que genera miles de empleos en barrios como Palermo, San Telmo, Puerto Madero y Recoleta, donde la concentración de locales gastronómicos es mayor y, por ende, también la generación de residuos.

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