El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible activó un paquete de 17 medidas preventivas ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño, que tiene un 82% de probabilidad de consolidarse entre mayo y junio. La decisión busca preparar al país ante riesgos de sequía, incendios forestales y escasez de agua que podrían impactar directamente en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
La ministra interina Irene Vélez Torres destacó la urgencia de actuar: "Prepararnos es cuidar la vida. Hoy enfrentamos fenómenos cada vez más intensos, prolongados y con mayores impactos sobre el agua, los ecosistemas, la salud y la seguridad alimentaria". Para la región metropolitana, esto implica revisar los protocolos de abastecimiento de agua que dependen del Río de la Plata y los sistemas de AySA.
Entre las principales recomendaciones se encuentra priorizar el agua para consumo humano y actividades agrícolas del cinturón verde bonaerense, relegando usos industriales si la situación lo amerita. Las autoridades porteñas y del conurbano deberán iniciar de inmediato campañas de ahorro de agua y energía, anticipándose a posibles restricciones que podrían afectar a los 3,1 millones de habitantes de CABA y los 12 millones del Gran Buenos Aires.
El Gobierno de la Ciudad, bajo la gestión de Jorge Macri, deberá reforzar las alertas tempranas y coordinar con bomberos de la Policía Federal y brigadas comunitarias para prevenir incendios en las reservas ecológicas porteñas como Costanera Sur y los espacios verdes del norte de la ciudad. La medida también incluye protocolos para proteger fauna silvestre en parques como Tres de Febrero y las barrancas de Belgrano.
Para las empresas con licencia ambiental en el AMBA, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) emitió siete medidas específicas. Las hidroeléctricas y plantas industriales del conurbano deberán revisar sus planes de contingencia y actualizar los programas de uso eficiente del agua. Esto incluye a las empresas del Polo Petroquímico de Dock Sud y las industrias de Avellaneda y Quilmes.
Los municipios del conurbano bonaerense deberán revisar sus planes de ordenamiento territorial y evitar construcciones en zonas vulnerables, especialmente en las cuencas de los ríos Reconquista y Matanza-Riachuelo. La ciudadanía debe mantenerse informada a través de canales oficiales, reportar posibles incendios y reducir el consumo de agua y energía.
La Anla clasificará áreas según el nivel de sequía y podrá incrementar requerimientos a proyectos críticos. También dará prioridad a la certificación ambiental para proyectos que inviertan en monitoreo, facilitando incentivos tributarios que podrían beneficiar a desarrollos inmobiliarios sustentables en Puerto Madero y la zona sur de la ciudad.

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