El Gobierno nacional puso fin a las contribuciones obligatorias que las bodegas y productores argentinos debían pagar para financiar a la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), entidad creada en 2004 para coordinar la promoción y el desarrollo del sector vitivinícola nacional.
La decisión, oficializada en el Boletín Oficial y anunciada por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger en redes sociales, establece un plazo de tres meses para desmantelar el sistema de recaudación que regía desde hace dos décadas. La medida busca corregir lo que el ejecutivo considera una transferencia forzosa de recursos hacia una entidad privada.
El tributo eliminado tenía una incidencia menor a $1 por litro pero abarcaba a toda la cadena vitivinícola, desde productores hasta embotelladores. Según la Ley 25.849 que creó COVIAR, todas las bodegas debían efectuar pagos obligatorios por cada litro elaborado y cada kilo de uva procesada, cuotas sin las cuales la institución podía inmovilizar operaciones de los establecimientos.
Sturzenegger calificó al esquema como una 'aberración' y reveló que 'en total, entre 2004 y 2025, se le sacaron al sector USD 300 millones para financiar resultados que nunca llegaron'. El funcionario cuestionó la efectividad de un sistema que prometía posicionar a Argentina entre los líderes mundiales y alcanzar exportaciones por USD 2.000 millones anuales para 2020, meta que no se cumplió.
La eliminación del aporte fue celebrada por Bodegas de Argentina, cámara que agrupa a más de 200 empresas del sector. La entidad calificó la medida como 'un paso histórico hacia la modernización y competitividad de la industria vitivinícola' y ratificó que el ciclo de COVIAR había cumplido su plazo legal original.
Para muchos actores del sector, la contribución representaba un 'impuesto encubierto' que no aportaba mejoras reales al desarrollo de la industria. La histórica rivalidad entre Bodegas de Argentina y COVIAR se intensificó en agosto de 2025, cuando la cámara empresaria acusó a la corporación de malgastar USD 230 millones en 16 años de gestión.
Sin embargo, algunos referentes del sector defendían el rol estratégico de COVIAR en la competencia global y temen que la decisión deje un vacío institucional en las políticas de promoción externa y certificaciones de sustentabilidad. La medida llega en un momento de fuerte retracción del consumo interno y dificultades históricas en las exportaciones argentinas de vino.
A partir de ahora, COVIAR deberá sostenerse exclusivamente a través de aportes voluntarios de sus miembros, sin financiamiento público nacional. El secretario de Agricultura Sergio Iraeta firmó la disposición que exige además un informe final del uso de los fondos recaudados durante estas dos décadas.

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