El Gobierno nacional pondrá en marcha esta semana la prometida reducción de retenciones al campo, según confirmaron fuentes oficiales. El decreto que establece la nueva "tablita" de recortes graduales saldrá publicado entre martes y miércoles, tras pasar por los últimos trámites en Aduana y ARCA.
La medida, que debía estar vigente desde el 1 de junio, establece una rebaja inmediata para trigo y cebada del 7,5% al 5,5%. Para la soja, el cultivo más sensible políticamente, la reducción será más gradual: 0,25% mensual durante 2027 (del 24% al 21%) y 0,50% en 2028 (hasta llegar al 15%).
El girasol, maíz y sorgo tendrán recortes trimestrales. Los primeros bajarán del 4,5% al 3% a fines de 2028, mientras que maíz y sorgo pasarán del 8,5% al 5,5% en el mismo período. Paralelamente, el coordinador de Producción Pablo Lavigne trabaja en otro decreto para eliminar completamente las retenciones industriales, llevándolas del 4,5% a 0% en junio.
La estrategia apunta a resolver dos problemas críticos: la retención de granos por parte de productores y la necesidad de liquidar divisas. Según datos de AZ-Group, mientras las ventas de maíz acumulan 27 millones de toneladas en el año, las de soja apenas suman 16 millones. Restan comercializar 80 millones de toneladas en total.
El ministro de Economía reconoció que la liquidación permitió al Banco Central comprar más de US$ 9.800 millones en reservas durante el año, pero advirtió sobre la "bastante retención" de granos. Los analistas estiman que hay unos US$ 14.500 millones en soja sin comercializar a precios FOB.
Desde la Mesa de Enlace apoyaron los anuncios pero expresaron reservas sobre la gradualidad en soja. "Como cada mes el productor va a tener un poquito más de reducción, va a ser más reacio a vender", señaló un dirigente ruralista. El secretario de Agricultura Sergio Iraeta reclamó un "cambio de actitud" a los productores "para que no vengan los otros", en clara alusión electoral.
La medida forma parte de la estrategia de La Libertad Avanza para mantener el apoyo del campo de cara al año electoral, en un contexto donde la especulación con granos se intensificó por las expectativas de mayores reducciones futuras.

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