El gobierno de Gustavo Petro en Colombia dio un paso decisivo en su estrategia de paz al socializar las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), un mecanismo diseñado para desarmar a integrantes de grupos armados ilegales que participan en procesos de negociación.
La iniciativa se concretó en el municipio de Valle de Guamuez, departamento de Putumayo, donde más de 400 habitantes participaron durante tres días en jornadas informativas junto a líderes sociales de 40 veredas y representantes de 15 cabildos indígenas.
Según explicó Armando Novoa, jefe negociador del gobierno, en las primeras semanas de junio comenzará el traslado de 100 hombres a la primera ZUT ubicada cerca de La Hormiga, Putumayo, y otros 100 integrantes a una segunda zona en Roberto Payán, Nariño.
La particularidad del proceso radica en que quienes ingresen a estas zonas lo harán sin armas y sin uniformes, diferenciándose claramente de las controvertidas zonas de despeje implementadas durante el gobierno de Andrés Pastrana con las extintas FARC.
'Cuando ingresan a la zona ya dejan de pertenecer al grupo, lo harán sin armas y sin uniformes. Por consiguiente, la zona no será de despeje como ocurrió en el gobierno de paz con el gobierno de Pastrana', precisó Novoa en declaraciones a Colprensa.
Las armas serán entregadas a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (Mapp/OEA), organismo que definirá el mecanismo para su inutilización o destrucción. Esta misión también participará en la verificación del proceso y en la destrucción del material de guerra incautado.
Para el funcionario, el ingreso sin armamento constituye 'la prueba de que la mesa atraviesa una fase avanzada' y consideró que las objeciones de algunos expertos obedecen a 'ignorancia' sobre el estado real de la negociación.
El proceso involucra a integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb), facción disidente de la Segunda Marquetalia, y cuenta con el acompañamiento del Ministerio de Defensa, la Agencia de Renovación del Territorio, la Defensoría del Pueblo y la Embajada de Uruguay.
Las comunidades locales expresaron respaldo al proceso y acordaron nuevos encuentros para ampliar la información sobre el alcance de las negociaciones y resolver inquietudes sobre las zonas temporales.
Este modelo de desarme colombiano podría influir en las políticas de seguridad regional, especialmente considerando que Argentina mantiene estrecha cooperación con Colombia en temas de narcotráfico y seguridad fronteriza a través de organismos como UNASUR.

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