El Gobierno nacional ultimará esta semana los detalles del decreto de reducción de retenciones al campo y la industria, con implementación prevista para los primeros días de junio. La medida, anunciada por el presidente Javier Milei en la Bolsa de Cereales porteña, busca impulsar las exportaciones en un contexto de año electoral y necesidad de divisas.
Según confirmaron fuentes del equipo económico, trigo y cebada serán los primeros beneficiados, con una reducción inmediata del 7,5% al 5,5% desde junio. Para la soja, el esquema será más gradual: 0,25% mensual en 2027 (del 24% al 21%) y 0,50% en 2028 (hasta llegar al 15%).
El ministro de Economía Luis Caputo detalló que el nuevo esquema incluye también bajas trimestrales para girasol, maíz y sorgo. El girasol pasará del 4,5% actual al 3% a fines de 2028, mientras maíz y sorgo se reducirán del 8,5% al 5,5% en el mismo período.
La medida llega en medio de un mayor stockeo de granos por parte de productores que anticiparon la baja. Según la analista Lorena D'Angelo de AZ-Group, mientras las ventas de maíz acumulan 26 millones de toneladas en el año, las de soja suman apenas 14 millones. El secretario de Agricultura Sergio Iraeta estimó que la cosecha de soja avanzó solo un 50%.
Para la industria, los sectores automotor, petroquímico, maquinaria y equipos verán eliminadas completamente sus retenciones, pasando del 4,5% a 0% en junio. Esta decisión beneficiará especialmente a las plantas industriales del Gran Buenos Aires, donde se concentra gran parte de la producción manufacturera nacional.
Caputo reconoció que la liquidación de divisas permitió al Banco Central comprar más de US$ 8.800 millones, aunque aclaró que los dólares no vinieron mayoritariamente del agro. El funcionario admitió que hubo "bastante retención" de granos y aseguró que las medidas ayudarán a despejar la especulación.
El contexto macroeconómico presenta desafíos: las exportaciones se encaminan a un récord de US$ 100.000 millones en 2026, pero de aquí a fin de 2027 vence deuda por US$ 35.000 millones. El gobierno enfrenta además una carrera contra la apreciación cambiaria, con el dólar planchado en $ 1.400.
El Fondo Monetario Internacional, tras aprobar un desembolso de US$ 1.000 millones, recomendó generar un colchón con los ingresos extraordinarios mediante mayor ajuste fiscal. Sin embargo, Caputo advirtió que "seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil". La poda de retenciones tendrá un costo fiscal de US$ 1.200 millones.
Para compensar, el Gobierno evalúa aplazar el Fondo de Asistencia Laboral, subir impuestos a combustibles y acelerar el recorte de subsidios al transporte. La medida llega en un momento clave para La Libertad Avanza, que busca revalidar el apoyo del sector agropecuario de cara a las elecciones de 2027.

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