La noche de la despedida de Lionel Messi en el Monumental tuvo emoción, homenajes y shows musicales, pero una escena inesperada terminó robándose la conversación en las redes: Agustín Giay le cambió el poncho a Soledad Pastorutti.
La cantante participó de la ceremonia organizada por la AFA y volvió a ponerle música a uno de los grandes momentos de la historia reciente del fútbol argentino. Cuando el espectáculo terminó, Giay tomó coraje y se acercó al campo de juego con una idea simple: elogiar el poncho que la acompaña desde hace décadas.
El defensor quedó fascinado con la confección especial que La Sole usó para la ocasión y convirtió el elogio en una propuesta: entregarle una campera oficial de la Selección a cambio del poncho. La cantante aceptó el canje y, en cuestión de segundos, ambos intercambiaron prendas.
Así, Giay terminó llevándose la prenda histórica de la artista, mientras que ella recibió una de las prendas más representativas de la Scaloneta. La escena fue captada por las cámaras y empezó a circular de inmediato, con una pregunta tan sencilla como imposible de responder: ¿quién hizo mejor negocio?
En las redes, la discusión se volvió viral. Algunos usuarios sostuvieron que el defensor se quedó con una auténtica pieza de colección; otros argumentaron que La Sole recibió una campera irrepetible de una generación histórica de la Selección argentina. Los memes no tardaron en aparecer.
Algunos compararon el episodio con una negociación de mercado de pases. Otros hablaron del trueque del año y unos cuantos concluyeron que ninguno de los dos salió perdiendo. En medio de una noche dominada por el adiós de Messi, el intercambio se convirtió en una postal simpática.
El poncho, sin embargo, tiene una historia detrás. Según la información difundida, pertenece a Rua Chaky, una familia de tejedores de Belén que ya transita su cuarta generación dedicada al oficio. Sus tejidos artesanales alcanzaron enorme notoriedad en los últimos años y llegaron a figuras de distintos ámbitos.
Los artesanos están especializados en el trabajo con lana de vicuña y otras fibras naturales, exportan sus productos y son considerados referentes de una tradición textil con siglos de historia. Además, se mencionó que el papa Francisco tenía un poncho confeccionado por la misma familia y que Lisandro Martínez posee un ejemplar similar al que utiliza la cantante.
Para los clubes de AMBA, la anécdota no implicó un cambio en la agenda deportiva local, pero sí dejó una imagen de la Selección argentina mezclada con música, artesanía y debate popular. Mientras las redes siguen discutiendo quién se quedó con el mejor recuerdo, los dos protagonistas probablemente coincidan en algo: ambos se llevaron un souvenir único de una noche que quedará para siempre en la historia.
El episodio también mostró el valor simbólico de las prendas en el fútbol argentino: un poncho puede ser un objeto de uso cotidiano y, al mismo tiempo, un recuerdo de una ceremonia de despedida. En ese sentido, la escena de Giay y La Sole se sumó a la conversación más grande de la noche.
Con información de Clarín, la escena quedó registrada como una de las postales de la despedida de Messi en el Monumental.

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