El Gobierno nacional confirmó que las facturas de gas de mayo incluirán una bonificación extraordinaria del 25% para los usuarios subsidiados bajo el régimen SEF (Subsidios Energéticos Focalizados). La medida, oficializada por la Secretaría de Energía mediante la Resolución 111/2026, busca ofrecer previsibilidad frente a las condiciones energéticas cambiantes por el conflicto en Medio Oriente.
Este alivio se suma al descuento general del 50% ya vigente, de modo que durante mayo los hogares beneficiarios del AMBA recibirán una reducción total del 75% sobre su consumo base de gas natural y propano por redes. La medida alcanza tanto a familias como a clubes de barrio y entidades sin fines de lucro inscriptos en el sistema.
El congelamiento del descuento extra en el 25% —que debía continuar reduciéndose de forma progresiva hasta desaparecer en diciembre— responde a la volatilidad de los precios globales del gas producto de las tensiones geopolíticas que incluyen a Estados Unidos, Israel e Irán. La decisión contrasta con el escenario previsto para la electricidad, donde el subsidio adicional se mantiene en reducción gradual y desaparecerá completamente en diciembre.
La Secretaría de Energía aclara que el descuento no cubre toda la factura, sino que aplica solo sobre el bloque de consumo base, un tope de metros cúbicos que el Estado define por zona climática. En el caso del AMBA, si un hogar supera ese límite, el excedente se cobra a tarifa plena. En zonas más frías del conurbano, ese bloque es más alto para contemplar la mayor necesidad de calefacción.
Los criterios de elegibilidad están definidos por el Decreto 943/2025, que creó el SEF a fines del año pasado en reemplazo del esquema de subsidios por ingresos. Para calificar, los hogares deben registrar ingresos menores a tres Canastas Básicas Totales (CBT). El nuevo régimen unificó la asistencia estatal para electricidad, gas natural, gas propano en redes y garrafas de GLP.
La medida llega en un momento de tensión sobre la red de distribución que abastece al AMBA. La semana pasada, las principales distribuidoras de gas del Área Metropolitana, Naturgy y Metrogas, dispusieron límites a la venta de GNC en estaciones de servicio. La decisión buscó preservar la presión en los gasoductos frente al primer pico de frío polar del año, que dejó temperaturas de un solo dígito en Ciudad de Buenos Aires y alertas meteorológicas por vientos en casi toda la provincia.
A pesar del superávit energético de USD 2.405 millones registrado en el primer trimestre —el mayor del que se tenga registro—, el país necesita mantener importaciones de GNL para abastecer la creciente demanda invernal. La infraestructura actual de transporte no permite cubrir los picos de consumo residencial con producción nacional.
Según estimaciones del sector, Argentina necesitaría cerca de 24 buques de GNL este año, aunque por ahora solo tres arribos están confirmados para mediados de mayo. La mayor parte del gas natural licuado importado se destinará a la industria, pero la protección de la demanda prioritaria —hogares, hospitales y escuelas del AMBA— se garantiza mediante regulaciones que ubican a estos usuarios en el primer escalón del despacho.

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