La muerte de una mascota deja un vacío difícil de llenar en la rutina del hogar. En este contexto, servicios especializados como Cel Amic, una funeraria de mascotas con sede en Sant Fruitós de Bages (Catalunya), ofrecen un espacio para el duelo. Jordi Mas, gerente del establecimiento, explicó en El matí de Ràdio4 cómo organizan el último adiós para los animales de compañía.
El proyecto, iniciado en 2019, presta servicio en toda la región. Mas destaca que las mascotas son "un miembro más de la familia" y que el objetivo es "poderles dar un final como merecen". Las instalaciones cuentan con salas de despedida donde las familias pueden ver por última vez a su compañero antes de la incineración.
El gerente señala un aumento en la demanda de incineraciones individuales. Este servicio, que ronda los 300 euros (entre 280 y 330 según el peso), incluye la recogida del animal, la posibilidad de asistir al tanatorio y la entrega de una urna con las cenizas. La alternativa es la incineración comunitaria, de menor costo, que no devuelve cenizas individuales pero sí un certificado de incineración.
La transparencia es clave para generar confianza. Mas aclara que las familias pueden acompañar el proceso y ver cómo se retiran las cenizas: "Somos lo más transparentes posible". El servicio no se limita a perros y gatos, sino que también atiende tortugas, aves y conejos. Si la familia no se desplaza, la funeraria entrega las cenizas a domicilio o al veterinario.
La normativa local, específicamente el artículo 26 de la Ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales, exige que la baja por fallecimiento se acompañe de un documento que acredite la incineración o enterramiento por una empresa reconocida. Este marco legal respalda la profesionalización de un sector que crece a medida que la sociedad valora más el vínculo con sus animales de compañía.

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