Una funcionaria municipal de Morón quedó en el centro de una investigación por narcotráfico luego de que los investigadores encontraran medio kilo de cocaína en su domicilio y obtuvieran fotografías que la muestran vendiendo droga en la vía pública.
Se trata de Luna Soyai Ortigoza, de 27 años, quien se desempeñaba como directora del Centro Territorial Integral de Políticas de Género y Diversidad del municipio del oeste del conurbano bonaerense. Actualmente está prófuga junto a su novio Ángel Daniel Paz, de 34 años, ambos acusados de liderar una red de tráfico de estupefacientes.
La investigación comenzó el 25 de febrero pasado con una denuncia que señalaba distintos puntos de venta de drogas en los alrededores de las calles Ferre y Piovano, y Ferre y Pardo, en Castelar. A ese primer reporte se sumaron otras siete denuncias anónimas con información similar, todas a cargo del fiscal Emiliano Rodríguez.
La División Operaciones Metropolitana Oeste de Policía Federal realizó tareas de observación en las zonas mencionadas que confirmaron la actividad ilícita. Durante esos seguimientos, los agentes registraron una secuencia donde se ve a Ortigoza conversando con un conductor a la altura de uno de los puntos de venta investigados, episodio que quedó documentado en fotografías que están en poder de los investigadores.
El caso se fortaleció cuando Norberto Hernán Aliano, el único detenido de la banda, decidió delatar a la funcionaria para intentar salvarse. Según declaró a las autoridades, le había comprado droga a Ortigoza y le pagó a través de una billetera virtual.
Los allanamientos realizados en el domicilio de la funcionaria permitieron secuestrar un total de 509 gramos de clorhidrato de cocaína acondicionada en un símil ladrillo y cuatro piedras compactas, además de 26 gramos de marihuana. La droga estaba distribuida entre la cocina comedor y la habitación de la imputada.
En la casa de su novio Paz, los investigadores encontraron 1.098 gramos de clorhidrato de cocaína, también en un símil ladrillo y cinco piedras compactas, junto con una balanza digital. Además se secuestró una balanza de precisión con restos de sustancia, 24.850 pesos en efectivo, tres celulares, siete tarjetas bancarias y sellos del rol de funcionaria de Ortigoza.
Según la reconstrucción de los investigadores, los acusados traficaban estupefacientes al menudeo en la vía pública mediante la modalidad delivery. Los compradores concurrían a las intersecciones señaladas para adquirir pequeñas dosis y contactaban a los traficantes en el lugar o a través de redes sociales.
Para realizar sus operaciones, la pareja se movilizaba en una Amarok color gris y un Bora color oscuro, vehículos que aún no fueron secuestrados por las autoridades. La banda se completaba con Maximiliano Alexis Gelsomino, Adrian Fernández y Alan Correa, quienes fueron individualizados en operativos pero quedaron en libertad.
El caso pone en evidencia la infiltración del narcotráfico en estructuras municipales del conurbano bonaerense, donde una funcionaria encargada de políticas de género utilizaba su posición para encubrir actividades delictivas en barrios de Castelar y zonas aledañas.

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