La idea de un frente anti Milei volvió a instalarse en la política nacional tras la propuesta de Martín Lousteau, quien planteó convocar a todos los sectores opositores, desde dirigentes del PRO hasta Miryam Bregman.
En una entrevista con Cenital, Lousteau dijo: “Tenemos que juntarnos todos y mostrar que hay una mayoría. Hay que convocar a todos. Desde los del PRO, que están avergonzados que su partido esté con Milei, hasta Miryam Bregman. Podemos tener diferencias, pero el primer paso es escucharnos entre todos”.
La iniciativa había ganado espacio cuando dirigentes alejados del PJ, como Miguel Pichetto, Nicolás Massot, Emilio Monzó y Carlos Kikuchi, comenzaron a moverse en la órbita justicialista con la posibilidad de converger en un gran armado opositor.
En paralelo, Guillermo Moreno se arrimó con su espacio por un costado, un grupo de dirigentes de renombre le dio vida al PJ Federal y algunos representantes del radicalismo y el socialismo construyeron gestos de acercamiento al peronismo.
Con el paso de las semanas, la iniciativa se fue desinflando. Un sector, donde están Massot, Monzó y Diego Bossio, entre otros dirigentes, empezó a trabajar cerca del empresario Jorge Brito.
Los dirigentes del esquema federal, liderados por Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Juan Manuel Olmos y Federico Achával, comenzaron a dividir sus agendas y dejaron de darle tanta entidad a los movimientos conjuntos.
Mientras tanto, Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner aumentaron sus presencias públicas con mensajes de unidad que todavía no terminan de calar en lo más profundo del movimiento político.
La propuesta de Lousteau tiene respaldos y cuestionamientos. Cerca de Kicillof expresaron: “Es inviable concretar algo de ese estilo. No hay un mismo modelo en el que coincidir. Bregman va a decir que hay que expropiar todo. No creemos que Lousteau salga a reclamar la libertad de Cristina. Hay muchas diferencias”.
En el cristinismo hay miradas distintas. Hay quienes desconfían de lo que pueda suceder en el futuro inmediato con los posicionamientos legislativos. La amplitud puede servir para ganar, porque simplifica las ofertas electorales, pero, en el caso de que el triunfo se haga efectivo, puede complicar el desarrollo de la gestión.
Pero también hay posturas más proclives a un gran acuerdo. Cerca de Máximo Kirchner explicaron: “Desde la transversalidad del 2008 hasta el Frente de Todos en 2019, siempre intentamos ampliar. No hay purezas ideológicas. Pero un frente de ese estilo tiene que ser propositivo y tener acuerdos básicos por si se llega al Gobierno”.
El líder de La Cámpora ha dicho en algunas oportunidades que no creen en los “frente anti” y que es necesario fundar un nuevo programa político, discutido de antemano, para proponer una alternativa de gobierno el año que viene.
Hay temas sensibles en la agenda del peronismo: qué hacer con la deuda del país con el FMI, qué política económica tomar después de la gestión Milei y qué posición tener respecto a la situación judicial de Cristina Kirchner. A eso se suman la política educativa, tributaria, sanitaria y previsional que cualquier programa de gobierno debe tener.
“¿Cómo pueden compatibilizar una negociación con el FMI la izquierda, los desencantados del PRO y el peronismo del interior? Parece una tarea demasiado compleja”, analizó un peronista moderado.
En el massismo también ven como una opción viable un acuerdo amplio con varios sectores opositores contenidos. Cerca de Sergio Massa plantean que sería bueno armar “una oferta opositora” y que las distintas vertientes “participen de una gran elección primaria donde haya un núcleo de coincidencias básicas”.
El debate también se instala en Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, porque los sectores mencionados compiten en la política nacional y una eventual PASO podría ordenar la oferta opositora en el territorio porteño y del conurbano.
Con información de Infobae, publicada el 13 de octubre de 2026.

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