La misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) desembarcó en Buenos Aires para evaluar el cumplimiento del acuerdo firmado en abril de 2025. El Gobierno de Javier Milei exhibe un dato contundente: el Banco Central (BCRA) compró más de USD 14.000 millones en lo que va del año, superando ampliamente la meta informal de USD 10.000 millones. Sin embargo, el verdadero desafío está en otro lado: todavía faltan cerca de USD 8.000 millones para cumplir con la meta de reservas netas comprometida para diciembre, un objetivo que ningún programa anterior logró sin pedir un "perdón" al organismo.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, salió a marcar la cancha antes de los encuentros con la delegación del Fondo. En declaraciones al periodista Guillermo Laborda, Furiase aseguró que la relación con el FMI es "superpositiva" y que los objetivos están por encima de lo comprometido. "El diálogo es espectacular y siempre estamos muy bien para poder intercambiar cada variable", afirmó el funcionario, quien destacó que las compras de dólares superaron las previsiones iniciales de entre USD 7.000 y USD 10.000 millones. Incluso dejó abierta la posibilidad de que las adquisiciones lleguen a USD 17.000 millones antes de fin de año.
Pero el volumen de dólares comprados no es lo mismo que el cumplimiento de la meta de reservas netas, un indicador técnico que el FMI mide con su propia metodología. Según Alejandro Giacoia, economista de Econviews, la meta de junio se sobrecumplió, aunque advirtió que los "ajustadores" incluidos en el acuerdo pueden modificar la cifra de referencia. "Hay que tener en cuenta que esas metas tienen ajustadores que pueden terminar cambiando el número", precisó Giacoia. Según sus estimaciones, el nivel actual de reservas netas todavía está lejos del objetivo fijado para el cierre del año.
El gráfico elaborado por Econviews muestra la evolución de las reservas internacionales netas bajo metodología del FMI desde enero de 2025. La serie arrancó cerca de -USD 2.000 millones en enero de 2025, cayó de manera marcada hasta tocar -USD 14.500 millones en diciembre de ese año, y luego mostró una recuperación parcial en 2026, llevando el indicador hacia una zona cercana a -USD 7.000 millones en septiembre. Es decir, el Gobierno logró revertir parte de la caída, pero todavía está en terreno negativo y necesita sumar esos USD 8.000 millones adicionales antes de que termine el año.
Lorenzo Sigaut Gravina, miembro fundador de Equilibra, coincidió en que el Gobierno puede señalar el cumplimiento de la pauta de compras de divisas, pero remarcó que ese resultado no representa por sí solo el cumplimiento de la obligación de acumulación ante el Fondo. La diferencia es clave: comprar dólares en el mercado cambiario no equivale automáticamente a acumular reservas netas, ya que estas últimas descuentan pasivos de corto plazo, encajes bancarios y otros compromisos que el BCRA tiene en dólares.
La historia reciente de los programas con el FMI en Argentina muestra que las metas de reservas netas son las más difíciles de cumplir. En los acuerdos anteriores, tanto bajo la gestión de Mauricio Macri como en la renegociación de Alberto Fernández, el Gobierno terminó pidiendo "waivers" (perdones) o ajustes en las metas cuando no pudo alcanzar los objetivos. La pregunta ahora es si la administración libertaria podrá evitar ese escenario o si, llegado diciembre, tendrá que sentarse a renegociar las pautas con Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI.
La misión técnica del Fondo se reunió en la sede porteña del Banco Central para llevar a cabo un exhaustivo análisis de las pautas fijadas en el entendimiento firmado en abril de 2025. Entre las variables bajo revisión figura, además de las reservas netas, el cumplimiento de las metas fiscales, la evolución de la base monetaria y el ritmo de la desinflación. El Gobierno confía en que los números le darán la razón, pero el mercado sabe que el verdadero examen está en los próximos tres meses.
Desde una perspectiva liberal, el desafío de acumular reservas netas expone una contradicción estructural: el BCRA compra dólares en el mercado cambiario emitiendo pesos, lo que presiona sobre la base monetaria y obliga a esterilizar con Leliqs o pases pasivos, generando un costo cuasifiscal. La solución de fondo pasa por eliminar el cepo cambiario, permitir la competencia de monedas y avanzar hacia un esquema de dolarización optativa o metas de inflación con tipo de cambio flotante. Mientras tanto, el Gobierno de Milei sigue jugando el partido con las reglas del FMI, sabiendo que el resultado de diciembre definirá si el programa sigue en pie o si hay que volver a la mesa de negociación.
Con información de: Infobae
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