El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció la finalización de la obra del nuevo penal en Marcos Paz, lo que habilita el cierre definitivo de la cárcel de Villa Devoto, la misma que por años fue motivo de enojos vecinales ante las “falsas promesas” de traslado. El traslado de presos será escalonado y se produce en medio de la visita del papa León XIV a la cárcel en noviembre.
La decisión abre un escenario distinto para el mercado inmobiliario y para la reconfiguración urbanística del barrio de Devoto. Las inmobiliarias que operan en la zona explican que es muy probable que se redefinan los valores, aunque dependerá de la finalidad que se le dé al predio.
José Pintimalli, dueño de José Pintimalli Propiedades, considera que el cambio será positivo y permitirá recuperar un porcentaje importante del precio de venta de los inmuebles cercanos a la cárcel. Hoy, según cuenta, las propiedades cercanas se tasan reduciendo un 30% o 35%, dependiendo del inmueble o de cuántos metros se puedan construir. Para él, el cambio va a dar un vuelco en valores y en la posibilidad de ventas, y va a crecer la demanda.
Da un ejemplo: una casa de 300 metros de los alrededores cuesta 1.500 dólares el metro cuadrado, es decir 450.000 dólares. Pintimalli estima que, sin la cárcel, la tasación podría subir entre 550.000 y 580.000 dólares.
Otro caso es un departamento de 50 metros en esa zona, cuyo precio está en 1.600 dólares el metro cuadrado. Pintimalli explica que hoy se pide 80.000 dólares como máximo y que, con el cambio, podría subir a 115.000 o 120.000 dólares, según la categoría, la orientación y demás.
Para Javier Sotelo, titular de Sotelo Propiedades y arquitecto, el impacto positivo no será inmediato y requerirá de un plan maestro integral a muy largo plazo. “Hay que ser muy cauteloso cuando uno dice que toda esa zona se va a revalorizar un montón”, señala.
Sotelo explica que, aunque geográficamente esa franja corresponde a Devoto, el mercado y el deseo aspiracional de los compradores hacen que ese sector esté lejos de ser el más cotizado. El primer cordón del barrio podría ubicarse alrededor de la Plaza Arenales, donde se concentra la mayor demanda y dinamismo, mientras que más allá del tercer cordón, delimitado por la calle Beiró, se ubica la cárcel, siempre en el límite del barrio.
El profesional estima una proyección del 15% por el momento. En cada microzona varía la cotización del metro cuadrado. En la zona más relegada, evalúa, se puede hablar de un valor que oscila entre 1.800 y 2.200 dólares, con un techo estimado alrededor de 2.500 y 2.800 dólares si mejoran las condiciones.
La diferencia con la zona más premium es notable: el piso puede partir de 3.000 dólares e ir a los 4.000 dólares. Sotelo advierte que el valor de publicación difiere del precio real de cierre al consumidor y que el futuro dependerá de cómo venga el mercado inmobiliario en ese momento.

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