Miles de porteños y turistas se congregaron este sábado para celebrar los 90 años del Obelisco, el ícono más representativo de Buenos Aires. La avenida Corrientes se transformó en un gran paseo peatonal desde las 17 hasta la madrugada, con música en vivo, proyecciones sobre el monumento y un recorrido histórico por las distintas décadas de la cultura porteña.
La celebración comenzó con un momento simbólico: familiares de Alberto Prebisch, el arquitecto que diseñó el Obelisco en 1936, subieron al mirador ubicado en la cima del monumento. El público se reunió en torno a la Plaza de la República y el cruce de Corrientes y Cerrito, donde se montó un escenario principal con colorida decoración de luces.
"Con mis amigos dijimos de venir acá para ver todo esto. Es una hermosa noche y un tremendo plan", contó Gustavo Behm, quien viajó desde Santa Cruz especialmente para el evento. A pocos metros, Pilar Montenegro, que trabaja en un local de souvenirs de la zona, aprovechó su descanso para acercarse: "Mis amigas me dijeron que no me podía perder esto".
A partir de las 19, la vibrante avenida quedó atravesada por seis estaciones temáticas distribuidas entre Callao y Cerrito. Cada una representaba una época distinta de Buenos Aires, ambientada con música, intervenciones artísticas y escenografía de época que transportó a los asistentes por la historia cultural de la ciudad.
Entre Callao y Rodríguez Peña, artistas vestidos como canillitas y lustrabotas recrearon la ciudad de los años 30 y la inauguración del Obelisco. Más adelante sonaron tangos en vivo con bandoneón, cantante y pareja de baile. También hubo espacios dedicados a la psicodelia de los 60, la cultura DJ y los vinilos de los 70, y una intervención con luces de neón y referencias pop de los 80 y 90.
Entrada la noche, el público se repartía entre quienes seguían los espectáculos y los que buscaban una foto frente al monumento iluminado. "¡Colapinto, Colapinto!", gritaba un nene mientras posaba para una selfie, justo cuando una imagen del piloto argentino aparecía en las pantallas de Corrientes.
Una de las imágenes que más reacciones despertó fue la de Mirtha Legrand. Cada vez que aparecía proyectada sobre el Obelisco, desde distintos sectores del público se escuchaban aplausos y celulares levantándose para grabar el momento.
En los alrededores, vendedores de algodón de azúcar, churros y figuritas de la Selección Argentina acumulaban filas de personas. Raquel Encina instaló su carrito sobre avenida Corrientes: "Suelo trabajar en este tipo de eventos porque siempre hay mucho movimiento y me viene bien. Tengo dos nenes chiquitos".
El plato fuerte llegó después de las 21, cuando comenzó el mapping 3D que proyectaba imágenes históricas y animaciones sobre la estructura de 67,5 metros de altura, acompañado por música en vivo que cerró una jornada memorable para la ciudad.

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