La causa por el femicidio de Agostina Vega fue elevada a juicio contra seis acusados, pero en las últimas horas trascendieron nuevos detalles sobre la información digital analizada en la investigación.
Fuentes judiciales confirmaron que fueron peritados alrededor de 40 teléfonos celulares, de los cuales dos pertenecían a Claudio Barrelier, el principal acusado por el crimen de la adolescente de 14 años.
En esos dispositivos, los investigadores hallaron fotografías de Agostina y otro material previo al femicidio que consideran relevante para reconstruir las conductas del imputado antes del asesinato. Según pudo saber Infobae, esos elementos refuerzan la hipótesis de que el ataque fue planificado, dan cuenta de la “obsesión por la niña” a la que ya había hecho referencia el fiscal Raúl Garzón y apuntalan la acusación contra Barrelier como autor material del crimen.
Las mismas fuentes indicaron que parte del contenido recuperado es de extrema sensibilidad, ya que involucra a una víctima menor de edad. Por ese motivo, Infobae preservará los detalles de las imágenes cuya difusión pueda vulnerar sus derechos.
Según pudo establecer este medio, uno de los celulares que usaba Barrelier había sido intervenido por la Justicia antes del crimen de Agostina, aunque en el marco de una investigación completamente diferente. La fiscal Paula Bruera, titular de la Fiscalía de la Unidad Territorial 22, explicó a Infobae que a comienzos de este año ordenó una serie de intervenciones telefónicas mientras investigaba presuntas irregularidades en la entrega de licencias de conducir en Escuela de Tránsito.
Barrelier trabajaba allí como becario y la pesquisa apuntaba a determinar si se otorgaban carnets a cambio de dinero sin que los beneficiarios realizaran las pruebas correspondientes. En el marco de esa causa, se allanó la dependencia y se intervinieron durante aproximadamente 20 días las líneas de distintos empleados, entre ellas una utilizada por el ahora acusado de femicidio.
Según publicó Cadena 3, la intervención se extendió entre el 14 y el 29 de mayo, por lo que abarcó tanto los días previos como posteriores al asesinato de Agostina, ocurrido durante la madrugada del 24. Bruera explicó a este medio que solo recibía aquellas comunicaciones que resultaban de interés para la investigación por las licencias. En ese material no surgió ninguna referencia expresa a Agostina ni al crimen.
Recién después del femicidio, la División de Investigación Operativa, dependiente de la Policía Judicial del Ministerio Público Fiscal, le informó que una de las líneas que había intervenido correspondía a Claudio Barrelier. Aquella intervención y el posterior peritaje forense de los celulares son dos medidas diferentes. Mientras que en la causa por las licencias se analizaron las comunicaciones vinculadas con ese expediente, el examen integral de los dispositivos permitió recuperar un volumen mucho mayor de información.
Según pudo saber Infobae, entre los elementos analizados también aparecen comunicaciones entre Barrelier y su pareja, Marianela Palmero. No contienen referencias explícitas al crimen. Sin embargo, los investigadores detectaron que algunas llamadas registradas en el dispositivo del acusado no aparecen en el teléfono de Palmero, una circunstancia incorporada al análisis de la prueba digital.
La acusación sostiene que Barrelier aprovechó el vínculo de confianza que mantenía con Agostina por haber sido pareja de su madre, Melisa Heredia, y la convenció de ir hasta su casa. La adolescente llegó en un remise. Barrelier la esperaba cerca de la propiedad, completó el dinero que faltaba para pagar el viaje y caminó con ella hasta el inmueble ubicado en Juan del Campillo 878, en el barrio Cofico. La reconstrucción judicial estableció que Agostina ingresó a las 22.55 del 23 de mayo.
Con información de: Infobae, Cadena 3.

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