A tres días del hallazgo del cuerpo de Agostina Vega en un descampado de Córdoba, la investigación del femicidio de la adolescente de 14 años reveló detalles macabros que conmocionan al país y generan repercusiones en el ámbito judicial porteño.
El informe preliminar de la autopsia confirmó que la víctima sufrió "un daño severo en vísceras" y que "la pérdida de integridad de órganos dificultaron" la realización del estudio completo. Los forenses no pudieron tomar muestras de hisopados tradicionales para detectar signos de abuso debido al estado del cuerpo tras el desmembramiento.
Claudio Barrelier, el único detenido por el caso, fue imputado por femicidio. Según la investigación, habría utilizado un Ford Ka para trasladar los restos hasta el barrio Ampliación Ferreyra, donde enterró el cuerpo en un descampado de 240 hectáreas.
En las últimas horas, Soledad, la dueña del vehículo y ex pareja de Barrelier, reveló detalles escalofriantes sobre la noche del crimen. Según su testimonio a El Doce TV, el acusado le pidió el auto prestado el domingo por la noche con la excusa de llevarle ropa a un tío.
"Yo no le quería prestar el auto porque tenía una fea sensación", declaró Soledad, quien explicó que se habían distanciado días antes del femicidio. La mujer relató que Barrelier insistió con tres mensajes para conseguir el vehículo y que estuvo ausente durante más de una hora sin responder llamadas.
El caso genera repercusiones en el sistema judicial nacional. El fiscal Iván Rodríguez, quien el año pasado permitió la liberación de Barrelier tras denuncias de secuestro e intento de homicidio a otra mujer, no asumirá por ahora como Procurador Penitenciario Adjunto debido al escándalo desatado.
La oposición cordobesa pidió un jury para destituir al fiscal Rodríguez, cuya juramentación estaba programada para esta semana. El caso reabre el debate sobre las fallas en el sistema de justicia que permitieron que un agresor con antecedentes quedara en libertad.
Agostina había desaparecido el sábado 23 de mayo por la noche. Según su familia, era una adolescente alegre que quería ser psicóloga y le gustaba ir a la escuela. "Nos hacía pasar una vergüenza bárbara" con sus sapucais en la calle, recordó entre lágrimas su abuelo materno Miguel.
El femicidio de Agostina se suma a la larga lista de casos que motivan las marchas de Ni Una Menos, mientras la familia pide que "no nos abandonen" para que "esto no quede en vano". La investigación continúa para determinar si hubo otros involucrados en el crimen que conmociona al país.

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