La faena ganadera volvió a contraerse en septiembre y dejó un dato histórico: el peso promedio de faena alcanzó 247 kilos, el más alto de los últimos 100 años.
Según el informe citado por Clarín, la faena diaria fue de 47.600 cabezas, un 11% menos que en igual mes del año pasado y 18% por debajo del registro de septiembre de 2024.
En los primeros nueve meses, la faena acumulada resulta 10% inferior a igual lapso del año pasado, mientras que la producción de carne cae solo 6,6%.
La explicación central es el aumento del peso medio: en septiembre, cada res pesó 15 kilos más que un año atrás. Ese salto permite sostener la oferta de carne aunque se mate menos ganado.
El boletín estima que, en lo que va del año, la producción de carne vacuna atribuible exclusivamente al aumento del peso medio puede calcularse en 180 mil toneladas.
El modelo de cría mejorado de la Cuenca del Salado registró, a agosto, un resultado neto de $ 504 mil por hectárea, el más alto de los últimos 16 años a moneda constante.
A moneda constante, ese valor es 28% más alto que un año atrás y 62% superior al promedio de agosto del período 2012-2025.
La referencia es un establecimiento de 450 hectáreas con 410 vacas y una tasa de destete de 80%. El resultado ya incluye la caída de precios de terneros, terneras y vacas en los últimos seis meses.
Con respecto a febrero pasado, que fue el máximo histórico, el resultado neto por hectárea de agosto disminuye 15%. El mínimo de la serie se produjo en agosto de 2018, con $ 148 mil por hectárea a plata de hoy.
Entre agosto de 2025 e igual mes de este año, los ingresos netos por venta de hacienda subieron 15%, mientras que los costos de producción se redujeron 5%, a moneda constante.
La rentabilidad sobre el capital total invertido, que incluye la tierra, pasó de 6,1% a 8,6% en agosto último. El resultado neto por hectárea se ubica 62% por encima del período 2012-2025, con costos de explotación 5% por debajo del promedio e ingresos netos 32% por encima.
Para AMBA, el dato importa porque el precio del novillito en Cañuelas muestra una estacionalidad clara: los valores más altos del año se obtienen en febrero-marzo y caen hasta un mínimo anual en octubre, con índice 94.
El precio del ternero de invernada, a moneda constante, promedió en los últimos 10 años un índice 110 en diciembre, cae a 102 en enero y luego se mueve entre 88 y 106 según el mes.
La combinación de menor faena, mayor peso y rentabilidad récord en la cría redefine el mapa de la carne: menos cabezas, más kilos por res y una oferta que se sostiene con ganado más pesado.
Con información de: Clarín y el Boletín de Resultados Económicos Ganaderos N° 59.

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