El viernes 25 de septiembre, Facundo Moyano, de 41 años y exdiputado, llegó tarde al piso de La Mañana con Moria, en El Trece, para ejercer su derecho a réplica en medio de la causa judicial con la modelo Candela Arizaga.
Su llegada tardía desató la molestia de Moria Casán en plena transmisión en vivo. Según el relato, el dirigente apareció recién a ocho minutos del final, cuando las cámaras exteriores mostraban su vehículo ingresando a los estudios.
La visita se enmarca en el conflicto con Candela Arizaga, de 23 años, quien fue vista visiblemente alterada durante la madrugada del 4 de agosto, cuando Moyano la perseguía.
El dirigente fue imputado por violencia de género y también está siendo investigado por restringir una perimetral. En el programa, además, se mencionó una contradicción sobre su defensa técnica: Moyano afirmó haber cambiado a su equipo de abogados, mientras sus anteriores letrados aseguraron lo opuesto.
Al ingresar, Moyano se comunicó por cucaracha y bromeó: “Moria, pensé que me estaban acosando. No sabía que eras vos la que me estaba acosando. Te estoy jodiendo”. Casán reaccionó con ironía: “¿Acosando? ¿Este chico está bien?”.
Tras recibirlo con un abrazo, la conductora le reprochó la impuntualidad: “Gracias, pero viniste un poco tarde, amor mío. ¿Qué te pasó? ¿Te quedaste dormido?”. Moyano respondió sacando un presente de su bolsillo: “Te traje una cadenita” y agregó: “Tiene la Virgen de Luján”.
Luego pidió disculpas y ensayó un descargo sobre el episodio con Arizaga: “Candela casi se muere”. Aclaró que “yo no dije que Candela tuvo un paro porque me quise hacer el héroe” y relató, visiblemente agitado, que “yo la vi fiambre y le hice RCP”.
Apremiada por el corte, Casán fue directa: “Necesitaste venir acá para decir tu verdad. ¿Cuál es tu verdad?”. Moyano respondió de forma tajante: “A los únicos que les tengo que aclarar sobre los delitos que se me imputan, que se están investigando, es que no soy culpable”.
El exlegislador agregó: “Porque si fuera culpable, estaría preso. No tendría que haber estado preso porque no había ningún elemento probatorio”. Con esa frase, intentó marcar distancia con la investigación que enfrenta.
Hacia el desenlace, descolocó a Casán con una frase inconclusa: “Hay un capítulo de Los Simpson donde lo acusan de… perdón, es que a mí me gustan Los Simpson. Pero el tipo termina creyendo que capaz la tele tiene razón”.
El episodio se produce en un contexto de causa judicial y acceso a la réplica, donde la investigación sigue en curso.

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