En pleno corazón de Buenos Aires, el reconocido neurólogo Facundo Manes pone el cerebro humano en el centro del debate mundial. El fundador de INECO lidera estos días la Segunda Reunión de la Alianza Internacional sobre Salud Cerebral, un encuentro inédito en el país que reúne a los máximos referentes mundiales en neurociencias.
"En la era de la inteligencia artificial, volver a poner el cerebro en el centro de la escena", resume Manes en diálogo con medios porteños. El evento, organizado junto a la Swiss Brain Foundation y The Lancet Commission on Brain Health, congrega a especialistas de la Academia Estadounidense de Neurología, la Federación Mundial de Neurología y la Asociación de Alzheimer, entre otras instituciones de prestigio internacional.
Para el neurocientífico argentino, tres factores clave explican por qué la salud cerebral se convirtió en uno de los desafíos del siglo XXI. "La pandemia, cuyo efecto en la salud mental aún lo estamos viendo, el auge de la inteligencia artificial que nos estresa, y el reconocimiento de que nuestro cerebro sirve para algo único", enumera con la pasión que lo caracteriza.
El impacto de la pandemia en la región metropolitana fue devastador para la salud mental de los porteños y bonaerenses. "Calculo que va a haber décadas de impacto tanto en salud mental como en educación", advierte Manes, quien desde su consulta en el barrio de Belgrano ha sido testigo directo de estas consecuencias.
Pero es el avance de la inteligencia artificial lo que más preocupa al especialista. "No solamente asusta -uno puede decir 'van a escribir mejor que yo una nota', y yo decir 'van a hacer un diagnóstico'-, sino que además estamos estresados por la tecnología", explica el médico que revolucionó la divulgación neurocientífica en Argentina.
El punto de inflexión llegó en enero pasado, durante el Foro Económico Mundial de Davos. "Se puso en discusión si en la era de la IA hay que invertir en el cerebro, para tener cerebros más fuertes", cuenta Manes. "Esto es diferente a hablar de capital humano, que es la experiencia, la educación, pero esto es un prerrequisito".
Las cifras que maneja el encuentro son contundentes: en Estados Unidos, uno de cada dos americanos tiene un problema cerebral a lo largo de su vida, mientras que en el mundo la proporción es de más de uno de cada tres. "Si no tenés resiliencia, si no tenés creatividad, si no tenés pensamiento crítico, no vas a poder sobrevivir en los tiempos que se vienen", sentencia.
Para países como Argentina, el desafío es aún mayor. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo revela que un bebé de una familia pobre y otro de clase media ya presentan conexiones neuronales diferentes desde pequeños. "Las brechas en lenguaje y desarrollo cognitivo se abren en los primeros años de vida, mucho antes del ingreso al aula", alerta el especialista.
El encuentro en Buenos Aires no es casualidad. La Ciudad Autónoma se posiciona como un hub de innovación en neurociencias para toda Latinoamérica, con INECO como referente regional y profesionales formados en las mejores universidades del mundo trabajando desde el AMBA para toda la región.
"El mundo está envejeciendo", concluye Manes, anticipando uno de los ejes centrales del encuentro. La expectativa de vida creciente plantea nuevos desafíos para mantener la salud cognitiva en sociedades cada vez más longevas, un tema que cobra especial relevancia en una región metropolitana como Buenos Aires, donde conviven generaciones con acceso muy desigual a la estimulación cognitiva.

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