El principal sospechoso del atentado terrorista de 1994 que derribó un avión comercial en Panamá llegó este lunes extraditado desde Venezuela, en un caso que podría arrojar nueva luz sobre los ataques contra objetivos judíos en América Latina, incluido el atentado a la AMIA en Buenos Aires.
Ali Zaki Hage Jalil fue entregado en el Aeropuerto Internacional de Tocumen bajo un fuerte operativo de seguridad, tras permanecer detenido desde noviembre pasado en la isla Margarita, Venezuela, por una alerta internacional emitida por Panamá.
El caso reviste particular importancia para Argentina, ya que según el Ministerio Público panameño, Jalil tendría presuntos vínculos con el grupo Hezbollah y posibles conexiones con el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido apenas un día antes, el 18 de julio de 1994, que dejó 85 muertos en el barrio de Once.
El 19 de julio de 1994, la aeronave Embraer que cubría el vuelo 901 desde Colón hacia Ciudad de Panamá se desintegró en pleno vuelo tras una explosión, matando a 21 personas entre tripulantes y pasajeros. Entre las víctimas había ciudadanos panameños, estadounidenses y comerciantes de origen hebreo que viajaban desde la Zona Libre de Colón.
Las investigaciones determinaron que el explosivo fue introducido en el avión dentro de un radio portátil, presuntamente activado mediante un mecanismo remoto. El autor material del ataque fue identificado como Ali Hawa Jamal, quien también murió en la explosión y había viajado múltiples veces entre ambas ciudades usando identidades falsas.
La extradición de Jalil se complicó por su doble nacionalidad colombo-venezolana, lo que generó obstáculos jurídicos debido a las limitaciones legales de Venezuela para extraditar a sus ciudadanos. El tribunal venezolano condicionó la entrega al cumplimiento de garantías procesales, incluyendo que no se le impongan penas infamantes y que se reconozca el tiempo de detención en Venezuela.
El sospechoso fue conducido a la Dirección de Investigación Judicial donde permanecerá bajo custodia antes de rendir declaración indagatoria. La Fiscalía le formuló cargos por homicidio doloso en perjuicio de 21 personas y delitos contra los medios de transporte.
La investigación había sido reabierta en 2017 tras información clave proporcionada por el Estado de Israel, que señaló a Jalil como presunto autor intelectual del atentado. El caso se enmarca en una serie de ataques terroristas contra objetivos judíos en América Latina durante los años 90, que incluyeron el atentado a la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y el posterior ataque a la AMIA.
Para las comunidades judías de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, este desarrollo representa un paso significativo en la búsqueda de justicia por los ataques terroristas que marcaron la década del 90. La posible conexión entre ambos atentados podría aportar elementos clave para esclarecer la red operativa que ejecutó estos crímenes de lesa humanidad.

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