La economía argentina presenta dos velocidades marcadamente diferentes en 2026, con las exportaciones encaminándose hacia un récord histórico de US$ 100.000 millones, mientras las importaciones permanecen rezagadas por la débil demanda interna.
Según las proyecciones de consultoras privadas, este año las ventas al exterior superarán el anterior récord de US$ 88.000 millones registrado en 2022. Con importaciones que crecerían moderadamente hasta US$ 77.000 millones, el superávit comercial rondaría los US$ 20.000 millones, un salto del 77% respecto a los US$ 11.286 millones de 2025.
Lorenzo Sigaut Gravina, director de Equilibra, confirma estas proyecciones y destaca que "el principal driver es agro y energía, algo más de volumen de minería con el litio, con precios internacionales que ya venían subiendo y con la guerra pegaron un salto".
El boom exportador se asienta sobre una cosecha histórica de 163 millones de toneladas, complementada por el gran desempeño de Vaca Muerta en energía y el crecimiento sostenido de la minería, especialmente del litio. Los precios internacionales favorables de commodities como oro, plata y carbonato de litio potencian este escenario.
Fernando Marull, director de FMyA, proyecta exportaciones por US$ 101.000 millones y destaca el empuje de sectores industriales más allá de los rubros tradicionales. "Con importaciones que no crecen mucho, nos da un superávit arriba de US$ 17.000 millones", precisa.
Desde EcoGo, Sebastián Menescaldi coincide con las proyecciones en torno a los US$ 100.000 millones, estimando un saldo comercial de US$ 21.000 millones. Sin embargo, Ricardo Delgado de Analytica mantiene un pronóstico más cauto con US$ 94.000 millones de exportaciones.
"El récord se da en buena medida por factores coyunturales que difícilmente vuelvan a replicarse: los muy elevados precios de la energía y de los minerales, y también por las cosechas récord por condiciones climáticas muy favorables", advierte Delgado.
Un factor clave es que los productos que traccionan las exportaciones son competitivos por sí mismos y no dependen tanto del tipo de cambio. En lo que va del año, el dólar cayó 4% contra una inflación que acumuló 12,3% en el primer cuatrimestre, generando debate sobre el atraso cambiario.
"Con este dólar las exportaciones crecen porque son todas del agro, con buena cosecha y buenos precios, luego está Vaca Muerta y las mineras; son sectores que no son tan 'tipo de cambio dependientes'", explica Marull, quien señala que el impacto cambiario se siente más en importaciones y turismo.
Para los próximos meses, la consultora LCG estima que las importaciones "difícilmente adquieran dinamismo sin una actividad que despegue con fuerza", proyectando un monto de US$ 77.000 millones en el año, apenas 16% más que en 2025.

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