La escena educativa cambió antes de que las escuelas de Ciudad de Buenos Aires y el conurbano terminaran de procesar esa transformación. En las aulas porteñas conviven la alfabetización inicial, los problemas de matemática, los celulares, las plataformas digitales y una cantidad de estímulos que disputan la atención de los estudiantes dentro y fuera del aula.
Esta realidad fue el punto de partida del panel "Tres puertas para transformar la enseñanza", realizado en el VII Seminario de Innovación Educativa que Ticmas organizó en la Feria del Libro. Los especialistas Fernando Salvatierra (IIPE UNESCO), María Sol Alzú (Argentinos por la Educación) y Mariana Ferrarelli (Universidad de San Andrés) propusieron repensar la enseñanza ante lo que denominaron el "currículum paralelo de los algoritmos".
Salvatierra abrió con una afirmación provocadora: alfabetizar ya no es enseñar solamente a decodificar letras. "La frase suena casi herética", reconoció, pero sostuvo que el libro sigue siendo fundamental para formar criterio, aunque ahora debe integrarse con otras competencias. "Cuando la lectoescritura, la matemática y la educación digital se piensan por separado, cada una pierde fuerza. Conectadas nos enseñan a ver y a mirar el mundo", afirmó.
El especialista de UNESCO recuperó el concepto de "alfabetización de futuros", que va más allá de comprender el mundo: busca enseñar a intervenir en él. Esta perspectiva cobra especial relevancia en las escuelas del AMBA, donde conviven realidades socioeconómicas diversas y el acceso desigual a la tecnología.
María Sol Alzú aportó datos preocupantes desde Argentinos por la Educación: el 55% de los chicos de tercer grado no alcanza las competencias lectoras esperadas para su edad. "Vemos estudiantes que pueden hacer operaciones matemáticas, pero no logran resolver un problema porque no comprenden el enunciado", explicó.
Este "efecto de bola de nieve" se acumula a lo largo de la trayectoria escolar, generando una paradoja conocida en las escuelas bonaerenses: estudiantes que completan niveles educativos sin haber alcanzado los conocimientos necesarios. La escuela certifica trayectorias, pero muchas veces no logra garantizar aprendizajes.
Ferrarelli introdujo el concepto de "alfabetismos aumentados", especialmente relevante en un contexto donde los estudiantes enfrentan deepfakes, desinformación y contenidos generados por inteligencia artificial. "Necesitamos esa mirada, ese conocimiento que nos permite hacer distinciones, entender para tomar decisiones", señaló.
Los especialistas coincidieron en que las escuelas deben dejar de pensar la tecnología como un agregado y comenzar a integrarla como parte del proceso educativo fundamental. En el contexto del AMBA, donde las desigualdades digitales se superponen con las socioeconómicas, esta integración se vuelve aún más urgente para garantizar igualdad de oportunidades en el acceso al conocimiento del siglo XXI.

Comentarios