Un estudio preliminar realizado por el Hospital Italiano de Buenos Aires detectó que un 11,5% de los participantes sanos portaba bacterias intestinales resistentes a antibióticos y un 30% presentaba glifosato en orina, según resultados presentados en el Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).
La investigación, que analizó a 26 participantes de la Ciudad de Buenos Aires de un total estimado de 76, busca identificar variables microbiológicas, socioculturales y ambientales asociadas a la portación comunitaria de enterobacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido (BLEE), un marcador de circulación de bacterias resistentes fuera del ámbito hospitalario.
La doctora Valeria Aliperti, una de las profesionales que participaron de la investigación, explicó que el trabajo aborda "la prevalencia de resistencia antimicrobiana en la comunidad, su asociación con el glifosato, un agroquímico altamente utilizado, y sus resultados en la microbiota".
Para garantizar que se trate de circulación comunitaria, el protocolo excluyó a quienes hubieran estado internados o consumido antibióticos en los últimos seis meses, así como a embarazadas, personas inmunosuprimidas, personal de salud y sus convivientes.
La doctora Silvana Figar, que lidera el proyecto multicéntrico desde el Hospital Italiano, detalló que la metodología consiste en un estudio de corte transversal en población adulta sana de CABA. En cada participante se analiza el fenotipo bacteriano en materia fecal, se cuantifica el glifosato en orina y se aplica un cuestionario estructurado sobre variables sociodemográficas, clínicas, ocupacionales y de exposición ambiental.
La licenciada Cecilia Cóccaro detalló que entre las 26 personas analizadas, la media de glifosato fue de 0,47 microgramos por litro. Uno de los participantes presentó al mismo tiempo colonización por bacterias resistentes y presencia del herbicida.
El perfil inicial de la muestra mostró 50% de mujeres, una edad media de 41 años, 77% de consumo de medicamentos sin prescripción y 83% de personas que refirieron no consumir productos orgánicos.
El doctor Felipe Huaier, otro especialista del equipo, señaló que en esta primera etapa observaron posibles asociaciones con viajes, contacto con aguas recreacionales y convivencia con mascotas, aunque aclaró que el tamaño actual de la muestra no permite establecer relaciones causales.
Positivamente, no se detectaron enterobacterias productoras de carbapenemasas, enzimas que hacen resistentes a los antibióticos carbapenémicos, considerados fármacos de último recurso para infecciones graves.

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