La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, expresó su profundo dolor por la muerte de Taty Almeida, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, quien falleció ayer a los 95 años tras permanecer internada varios días en el Hospital Italiano.
En declaraciones a Radio Splendid, Carlotto relató la conmoción que generó la noticia entre quienes compartieron décadas de militancia junto a Almeida. "Hasta la madrugada estuve con esta tan mala noticia, tan triste noticia de nuestra compañera que tanto hemos luchado juntas, tanto hemos sufrido, alegrado y sonreír", expresó la dirigente de 84 años.
"Me parece mentira que no exista más, que no pueda escuchar su voz, que no nos riamos juntas", agregó Carlotto, destacando la relación de cercanía y complicidad que las unía tras décadas de lucha compartida en los organismos de derechos humanos.
Durante la entrevista, la presidenta de Abuelas remarcó el contexto actual de los organismos y señaló: "Quedamos dos abuelas nada más con vida, el resto son jóvenes que trabajan muchísimo, que nos representan y son ellos ahora los autores de no perder la memoria, y que no vuelva a pasar esto".
Carlotto sostuvo que la continuidad de la tarea depende de las nuevas generaciones y enfatizó la importancia de mantener activa la memoria colectiva sobre los crímenes de la última dictadura cívico-militar.
Consultada sobre la posibilidad de recibir un reconocimiento del gobierno nacional, Estela de Carlotto fue categórica: "No creo. Si esa gente nos odia. Al contrario, deben estar brindando. Yo la verdad, no quiero ni pensar en ellos porque no vale la pena".
"Tenemos que pensar en nosotros, fortalecernos en lo que sigue y que nunca más suceda lo que hemos tenido que sufrir nosotros", agregó la dirigente, en una clara referencia crítica al gobierno de Javier Milei.
Taty Almeida, cuyo nombre completo era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano y se formó como docente. Su vida estuvo marcada por el secuestro y desaparición de su hijo Alejandro en junio de 1975, cuando tenía 20 años y trabajaba en la agencia Télam.
Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora destacaron en un comunicado el legado de Almeida: "Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta. Tan inmensa que no hay manera de contarlo. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona".
El texto prometió preservar la memoria de Almeida y subrayó el compromiso de seguir exigiendo justicia y memoria: "Prometemos cuidar tu memoria y la de Alejandro, llevando tu legado a cada rincón. Y cada vez que alcemos la voz por los 30.000, también te haremos presente".

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