Los embalses españoles atraviesan su segunda semana consecutiva de descenso, con una capacidad actual del 83,1% tras almacenar 46.593 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa una baja del 0,9% respecto a la semana anterior.
Esta tendencia descendente se inició después de que el 19 de mayo la reserva alcanzara el 84,2% de su capacidad total, rozando el récord histórico de la serie que se estableció en 85% en 2013. El descenso obedece principalmente a las precipitaciones muy escasas registradas en los últimos siete días.
La situación climática muestra un panorama desigual: mientras en la vertiente Atlántica las lluvias fueron mínimas, en la Mediterránea fueron prácticamente nulas. La máxima precipitación se registró en Pontevedra con 11,4 milímetros, evidenciando la sequedad generalizada del territorio.
Pese al descenso reciente, los números mantienen una perspectiva positiva en el mediano plazo. El volumen actual supera en 3.552 hectómetros cúbicos al registrado hace un año en la misma fecha, y está 11.274 hectómetros por encima de la media de los últimos diez años.
El mapa hídrico español presenta contrastes marcados entre regiones. Solo dos cuencas están por debajo del 70% de su capacidad: la del Segura (60,1%) y la del Júcar (67,2%), ambas en la zona mediterránea más afectada por la sequía.
En el extremo opuesto, las cuencas internas del País Vasco lideran con un 95,2% de capacidad, seguidas por las cuencas internas de Cataluña con un 93,4%. La mayoría de las cuencas españolas supera el 80% de su capacidad total.
La variación semanal muestra que solo las cuencas del Cantábrico Occidental subieron un 0,7%, mientras que las internas del País Vasco se mantuvieron estables. El descenso más pronunciado se registró en el Cantábrico oriental con una caída del 2,7%.
Entre las cuencas más importantes, el Duero mantiene un 88,6% de capacidad, el Ebro un 87,4%, y el Guadalquivir un 86,5%. El Tajo, que abastece a Madrid, se encuentra en el 77,8% de su capacidad total.

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