El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, condenó este viernes la incursión de un dron ruso en territorio rumano, que impactó contra un edificio residencial y causó dos heridos en la ciudad de Galati, cerca de la frontera con Ucrania.
El ataque ocurrió durante la madrugada del viernes cuando el dron impactó contra un edificio de apartamentos en Galati, desatando un incendio que provocó heridas leves a dos personas, según confirmaron las autoridades rumanas. La ciudad se encuentra estratégicamente ubicada cerca de la frontera ucraniana, en una zona que ha experimentado creciente tensión militar.
Albares transmitió la solidaridad española a Rumanía, describiéndolo como "socio de la UE y aliado OTAN", y expresó su apoyo a la ministra rumana Toiu Oana. A través de la red social X, el canciller español garantizó que "España seguirá apoyando la paz en Ucrania y la seguridad europea".
La respuesta rumana no se hizo esperar. El presidente Nicusor Dan anunció que su país tomará "medidas proporcionadas en relación con la Federación Rusa" y solicitó formalmente a la OTAN el despliegue de más medios antiaéreos en territorio rumano para reforzar las defensas del país.
Este incidente marca una nueva escalada en el conflicto que se extiende más allá de las fronteras ucranianas, afectando directamente a países miembros de la Unión Europea y la OTAN. Rumanía, que comparte una extensa frontera con Ucrania, se ha convertido en un punto estratégico clave para el apoyo occidental a Kiev y ahora enfrenta las consecuencias directas del conflicto.
La comunidad internacional observa con preocupación estos desarrollos, ya que cualquier ataque contra territorio de un país miembro de la OTAN podría activar el Artículo 5 del tratado, que establece la defensa colectiva. El gobierno español, junto con otros aliados europeos, mantiene su posición de apoyo a Ucrania mientras busca evitar una escalada mayor del conflicto.

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