Un escándalo de corrupción que combina millones de dólares, drogas pesadas y equipos de espionaje militar sacudió esta semana a la empresa estatal ARSAT. El protagonista es Facundo Leal, abogado de 53 años y ex presidente de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales, quien fue detenido tras el hallazgo de una fortuna en su poder.
Los allanamientos en Capital Federal y Mendoza revelaron una operación que va más allá de la corrupción tradicional. Leal tenía en su poder dos millones y medio de dólares envasados al vacío en fajos termosellados de 100.000, además de divisas exóticas como chelines tanzanos. El dinero estaba guardado con la misma metodología profesional que utilizó la ex ministra Felisa Miceli hace casi dos décadas.
Pero lo que convierte este caso en extraordinario es el arsenal encontrado junto al dinero. Los investigadores hallaron 128 gramos de ketamina, 164 gramos de éxtasis más 72 pastillas de la misma droga, 14 gramos de cocaína y elementos para consumo. Leal justificó todo como "uso personal", alegando ser fanático de las fiestas electrónicas.
El aspecto más inquietante del caso son los equipos de espionaje de grado militar encontrados en poder de Leal. Entre ellos, un detector de cámaras y micrófonos, dispositivos de geolocalización satelital, inhibidores de celulares y cuatro teléfonos. Según fuentes judiciales, esta tecnología tiene un valor de entre 40 y 50 mil dólares y no se vende a particulares en Estados Unidos.
Leal ocupó cargos estratégicos durante 20 años en ARSAT, primero bajo las administraciones de Sergio Massa y Alberto Fernández, y luego con el actual gobierno. Su ascenso político está vinculado a José Luis Manzano, el ex ministro menemista que ahora opera como intermediario de Karina Milei y acaba de cerrar la compra de la red de estaciones Shell junto a capitales suizos.
La empresa estatal que dirigía Leal maneja un presupuesto de 110 millones de dólares y 650 empleados distribuidos en cuatro áreas: satélites, data centers, fibra óptica y televisión digital. ARSAT fue creada durante la gestión de Julio De Vido y ha sido señalada reiteradamente como una fuente de sobreprecios y contrataciones irregulares.
El caso recuerda otros escándalos de corrupción que involucraron a funcionarios kirchneristas, como los bolsos de José López, los euros de Daniel Muñoz o los hijos de Lázaro Báez contando billetes. Sin embargo, la presencia de equipos de inteligencia militar plantea interrogantes sobre posibles conexiones con redes de espionaje que trascienden la corrupción administrativa.
Los investigadores buscan ahora descifrar el celular de Leal, quien se negó a entregar el código, y analizar un cuaderno donde supuestamente anotaba los pagos irregulares, similar al utilizado por Calvete en el escándalo de las droguerías de ANMAT.

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