El fútbol argentino encontró una mina de oro inesperada. A casi un año del permiso especial para recibir público visitante en la provincia de Buenos Aires, los clubes del AMBA descubrieron que abrir sus puertas a la hinchada rival puede generar ingresos de entre $240 millones y $1.000 millones por partido.
La fórmula es simple pero millonaria: desde 3.000 espectadores visitantes hasta el tope de 10.000 que sugieren los organismos de seguridad, cada entrada se cotiza entre $80.000 y $100.000, cifras que superan los precios de la Champions League europea.
El primer caso emblemático fue Defensa y Justicia en Florencio Varela, que recibió 3.000 hinchas de Boca a $80.000 cada uno. Pese a la goleada 0-4 en contra, el Halcón embolsó $240 millones brutos, una cifra que relativizó el resultado deportivo.
Platense perfeccionó el negocio: cuando albergó a 5.000 simpatizantes de San Lorenzo, aplicó un aumento del 50% respecto a lo cobrado anteriormente a Vélez. Cada entrada costó $90.000, generando una recaudación bruta de $450 millones.
El caso más resonante fue Lanús, que habilitó 10.000 ubicaciones para hinchas de Boca a $100.000 por cabeza. La recaudación alcanzó los $1.000 millones, equivalentes a más de $730.000 dólares al cambio actual.
Banfield, atravesando dificultades económicas, aprovechó dos oportunidades extraordinarias con Racing y Huracán. Entre ambos partidos, sumó más de $500 millones vendiendo 5.000 populares y 600 plateas en el Florencio Sola.
La comparación con Europa es reveladora: mientras una entrada para Champions League arranca en 70 euros (unos $114.000), ver cuartos de Europa League puede costar 35 euros ($58.000). Paradójicamente, resulta más barato ver fútbol de elite europeo que presenciar un clásico argentino como visitante.
La AFA estableció un piso de $40.000 para la entrada general, pero los clubes pueden fijar precios superiores según la demanda. El organismo también regula el reparto: el club visitante recibe el 20% del neto de generales calculado sobre el precio regulado, no sobre el valor real de venta.
Esta modalidad transformó la lógica del fútbol argentino. Los clubes del Gran Buenos Aires que históricamente dependían de la televisión y los sponsors, ahora ven en el público visitante una fuente de ingresos extraordinaria que puede definir el equilibrio de sus finanzas.

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