Una secuencia insólita quedó registrada por las cámaras de seguridad de una cafetería del barrio porteño de Saavedra. Un joven entró al local, tomó dinero del frasco de las propinas y fue interceptado por una empleada que lo enfrentó con una cuchilla.
El hecho ocurrió el martes por la tarde en Cayenna Deli, ubicado en Amenábar 3821, entre Paroissien y Avenida García del Río. En ese momento, el negocio no tenía clientes y ninguno de sus trabajadores estaba en el mostrador.
El joven ladrón aprovechó la ausencia de personas en el local y metió la mano en el frasco de las propinas. Se guardó el dinero en el bolsillo derecho del pantalón y salió casi de inmediato, creyendo que nadie lo había visto.
La empleada había visto la escena por las cámaras de seguridad y salió a recuperarlo. Cuando el joven empezaba a retirarse, empujando un cochecito de bebé, la mujer lo enfrentó y le exigió que devolviera la plata.
“Dame la propina, dame la propina que sacaste”, le dijo la trabajadora al ladrón, que se hacía el distraído. Según el relato, la frase se repitió seis veces hasta que el joven accedió a devolverle el dinero.
Antes de que el joven siguiera su camino, la empleada verificó que estuviera todo el dinero robado. Luego, en un gesto inesperado, le ofreció comida: “Vení, te voy a dar de comer igual, pero no hace falta que robes la propina”.
El joven se quedó en la puerta del local e incluso hizo gestos hacia otra persona, esperando la comida. La mujer le reiteró que estaba trabajando y finalmente le dio algo para comer, según la secuencia difundida por Clarín.
Por ahora, se desconoce si hubo denuncia por lo sucedido o si la situación quedó en la escena registrada. El episodio vuelve a poner en debate la seguridad de comercios y el trato entre vecinos en un barrio de Ciudad de Buenos Aires.
La escena muestra cómo el local estaba sin clientes y sin personal en el mostrador. Esa circunstancia permitió que el joven entrara, tomara el dinero y saliera sin que nadie lo viera en ese instante.
La empleada no esperó a que el ladrón se alejara: salió con una cuchilla en mano y lo confrontó afuera. El joven, según la descripción, se hacía el distraído mientras la mujer le exigía devolver la propina.
El dinero había sido guardado en el bolsillo derecho del pantalón, y la trabajadora lo recuperó tras insistir varias veces. La secuencia muestra la tensión del momento y la decisión de la empleada de no dejar pasar el robo.
El cierre de la escena es el más llamativo: la empleada le ofreció comida al joven, que se quedó en la puerta. La mujer le dijo que no hacía falta robar la propina y, finalmente, le dio algo para comer.

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