El mercado laboral formal del sector privado cerró el primer trimestre de 2026 con un panorama crítico que impacta directamente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El empleo asalariado alcanzó los 6,188 millones de personas en marzo, representando una baja del 1,5% respecto al mismo mes del año anterior, equivalente a 96.700 trabajadores menos.
Según el informe de "Situación y Evolución del Trabajo Registrado" del Ministerio de Capital Humano, basado en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la provincia de Buenos Aires perdió 1,7% del empleo formal interanual, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró una caída del 1,3%.
La dimensión territorial de la crisis laboral resulta particularmente preocupante: 20 de las 24 jurisdicciones del país registraron pérdida de empleo privado formal. Solo cuatro provincias lograron crecer: Neuquén (+3,3%), Río Negro (+3,2%), La Rioja (+3,0%) y San Juan (+2,2%).
Las provincias más afectadas fueron Tierra del Fuego (-9,0%), Chubut (-6,8%) y Corrientes (-5,3%). La provincia de Buenos Aires, que concentra la mayor cantidad de trabajadores registrados con 1.951.000 empleos, también sufrió el impacto de la contracción económica.
El informe describe que desde septiembre de 2023 el empleo asalariado formal muestra una tendencia descendente. La caída fue "particularmente pronunciada durante el primer trimestre de 2024", se moderó hacia la segunda mitad de ese año, y retomó una trayectoria descendente a partir de junio de 2025.
En el análisis sectorial, cuatro ramas tuvieron aumentos en marzo: explotación de minas y canteras (+0,5%), pesca (+0,3%), agricultura y ganadería (+0,3%) y actividades inmobiliarias (+0,1%). Sin embargo, sectores clave como intermediación financiera (-0,5%), industrias manufactureras (-0,4%) y comercio y reparaciones (-0,2%) registraron bajas.
En la comparación interanual, la pérdida más pronunciada se dio en explotación de minas y canteras (-5,7%), seguida por industria manufacturera (-4,0%) e intermediación financiera (-3,7%). Solo la construcción (+1,0%) y la pesca (+5,8%) mostraron variación positiva.
Paralelamente, los salarios nominales volvieron a quedar por debajo de la inflación interanual, profundizando la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores del AMBA y el resto del país. Esta combinación de destrucción de empleo y deterioro salarial configura un escenario particularmente complejo para las familias de la región metropolitana.

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