La segunda vuelta presidencial en Perú, programada para el 7 de junio de 2026, presenta un escenario de empate técnico entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, donde el antivoto emerge como el factor decisivo que podría inclinar la balanza electoral.
Según la última encuesta de IPSOS Apoyo, el rechazo hacia la candidata de Fuerza Popular experimentó una notable reducción, pasando del 59% al 48% entre el 2 de abril y la medición realizada entre el 23 y 24 de abril. Este descenso contrasta con el incremento del antivoto hacia Sánchez, que escaló del 39% al 44% en el mismo período.
Alfredo Torres, presidente ejecutivo de IPSOS, advirtió que ambos candidatos se encuentran en un empate técnico con 38% de intención de voto cada uno. El especialista recordó que Fujimori ya disputó tres segundas vueltas presidenciales anteriores, quedando relegada en todas por el peso del rechazo ciudadano.
"Si bien el margen de diferencia fue mínimo sobre todo en los procesos electorales del 2016 y 2021, el problema es que este antivoto sería determinante en estas elecciones", explicó Torres a Latina Noticias.
El informe de IPSOS destaca que la reducción de 11 puntos porcentuales en el rechazo a Fujimori "representa su mejor registro en los últimos años". Sin embargo, un 48% de peruanos aún afirma que nunca votaría por ella, lo que mantiene la incertidumbre sobre su capacidad para revertir esta tendencia histórica.
Por el lado de Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, su campaña se vio afectada por lo que Torres calificó como "errores no forzados". Entre estos se destacan la inclusión y posterior rechazo de Antauro Humala en su equipo, y la controvertida propuesta de designar a José Domingo Pérez como ministro de Justicia.
"Esto sin contar que ha mencionado que Hernando Cevallos podría ser el nuevo titular del Minsa cuando todos sabemos que no tuvo buen desempeño cuando asumió dicho cargo con el ascenso de Pedro Castillo", agregó el presidente de IPSOS.
La volatilidad del antivoto refleja una ciudadanía dividida y poco convencida por las alternativas disponibles. Fujimori enfrenta el desafío de persuadir a un electorado que mantiene distancia por cuestiones asociadas a los procesos judiciales que la involucran y la herencia política familiar.
Según el análisis de IPSOS, la segunda vuelta de 2026 podría definirse por la capacidad de cada candidato para reducir el antivoto y atraer a los indecisos. "El candidato que logre convencer a quienes hoy rechazan ambas opciones tendrá mayores probabilidades de ganar la elección", concluyó la encuestadora.
Con información de: Infobae

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