La segunda vuelta presidencial en Perú se define por la estrategia territorial que adoptaron los candidatos durante la primera etapa. Con el escrutinio en 97,449% del conteo, Keiko Fujimori reunió 2,8 millones de votos, mientras que Roberto Sánchez se posicionó como su rival en el balotaje del 7 de junio.
Según el análisis de Renzo Bambarén, investigador de la Unidad de Investigación de Latina Noticias, el resultado de Fujimori se explica por su enfoque territorial concentrado en Lima y el norte del país. "En las regiones del norte es donde tiene mayor participación", detalló el especialista.
La candidata de Fuerza Popular abarcó 18 departamentos y 29 provincias, priorizando los distritos más poblados de Lima como Ancón, Ate, Carabayllo, Cercado e Independencia. Esta estrategia de recorrer zonas densamente habitadas coincidió con la alta concentración de votos en dichas áreas, aunque encontró un panorama adverso en el centro del país.
Por su parte, Roberto Sánchez optó por un despliegue geográfico más amplio, cubriendo 25 regiones y 67 provincias. Su campaña se concentró en el sur y centro, realizando cinco visitas a Cuzco y tres a Puno, Huancavelica, Junín y Piura. Sin embargo, su presencia en Lima fue escasa con apenas dos visitas a la capital.
La campaña de Sánchez se inspiró en el llamado "eslogan de la ruta castillista", replicando el modelo territorial que caracterizó las elecciones de 2021. A pesar del esfuerzo por replicar ese despliegue, los datos muestran que la estrategia no logró revertir la desventaja en Lima, considerada el principal centro electoral del país.
El Instituto de Estudios Peruanos (IEP) advirtió que Sánchez no puede abandonar las propuestas que presentó en primera vuelta, porque sus votantes lo respaldan por ese perfil. Lima representa un escenario desfavorable para él, por lo que su prioridad debe ser consolidarse en el sur, oriente, centro y sierra norte.
La primera encuesta del IEP previa al balotaje mostró que Fujimori tenía una retención de voto del 89% entre sus electores, frente al 81% de Sánchez. La candidata de Fuerza Popular captaba principalmente los apoyos de Rafael López Aliaga y Carlos Álvarez, mientras que el postulante de Juntos por el Perú sumaba los votos de Alfonso López Chau y Ricardo Belmont.
Para el balotaje, Fujimori enfrenta el reto de fortalecer su posicionamiento en el sur y centro, mientras que Sánchez necesita incrementar su presencia en Lima y varias regiones del norte. La correlación entre territorios recorridos y concentración de votos en primera vuelta configura el mapa de desafíos para la etapa decisiva de la contienda electoral peruana.

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