La galería Cosmocosa presentará en arteba el tapiz “El último payador”, de Antonio Berni.
La pieza, de 200 cm por 140 cm, será una de las joyas de la feria que abre al público este viernes en La Rural y se extenderá hasta el domingo.
El evento llega con el acompañamiento de Clarín y revista Ñ como media partner, en una muestra que busca acercar el legado de Berni a un público transversal.
Según Amparo Discoli, el legado de Berni es monumental y popular, y sus exhibiciones llenan salas y convocan a coleccionistas.
El trabajo textil de Berni es poco conocido, pero en un momento en que el mercado local e internacional incorpora el arte textil al gran arte, la pieza recobra un lugar especial.
Su singularidad está en unir el trabajo artesanal del tejido con la mano del artista que bocetó y creó la pieza, en una técnica que se hermana con sus representaciones de las clases trabajadoras.
La obra está creada en lana de algodón y exhibe al payador rodeado de una familia, una abuela, un perro y un vecino en bicicleta, en una clara representación rural.
La pieza se vio por última vez en 1991 en el Bellas Artes. Ahora, la investigadora Silvia Dolinko estudió la obra en profundidad y la conservadora Lucina Pesoa la acondicionó antes del montaje.
La galería destaca que la obra está conectada con las clases trabajadoras del país y que lo efectivo está en la elección de personajes, objetos y colores.
En paralelo, el Museo Nacional de Bellas Artes expone dos tapices de Francisco Goya: “La cometa” y “La gallina ciega”, de las Colecciones Reales de España.
El contrapunto es claro: la escena de Berni es de ocio popular, más telúrica, mientras las representaciones de Goya aluden a momentos de ocio aristocrático español, con materiales repletos de seda.
El diseño original fue un grabado que integró una serie, parte de la cual fue el envío argentino a Venecia en 1962. En la 31.ª Bienal de Venecia, Berni obtuvo el Gran Premio de Grabado y Dibujo.
La obra no integró el envío, pero sí es parte de la serie y exponente de la exploración de nuevas técnicas que Berni encaró a partir de mediados de los años 60.
Con una subvención del Estado, el artista montó un telar en su taller. Discoli lo define como una rareza y una pieza única, con apenas dos o tres tapices de su época.
“El último payador” no estará solo: será acompañado por el díptico “El striptease de Ramona”, de la serie de gofrados de Berni.
La galerista recuerda que cada vez que la familia de Berni le muestra una obra nueva, “me tiembla el corazón”, porque se encuentra con una arista nueva del legado, como le pasó con “La torturada”.
El arte textil ha encontrado un lugar en la vidriera internacional, pese a las críticas de expertos europeos en la 60.ª Bienal de Arte de Venecia, comisariada por Adriano Pedros.

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