En una jornada que expuso las fisuras internas del oficialismo, el Senado aprobó con 44 votos a favor el pliego de María Verónica Michelli para ocupar un juzgado federal en La Plata, desafiando abiertamente la orden de Javier Milei de vetar su candidatura.
La sesión, que inicialmente iba a tratar solo 50 pliegos judiciales, se convulsionó cuando el oficialismo llevó al recinto 70 nombramientos, despertando la furia del peronismo y algunos aliados. Tras un cuarto intermedio y negociaciones entre jefes de bloque, finalmente se incluyeron 74 pliegos, entre ellos el de Michelli.
El resultado final fue contundente: 44 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones. Una de las abstenciones correspondió a Patricia Bullrich, quien esta semana había contradicho públicamente la posición del Gobierno respecto a la candidata, marcando otra grieta en el corazón del oficialismo libertario.
La resistencia presidencial a Michelli tiene un trasfondo personal: es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, reconocido por sus investigaciones sobre corrupción. La semana pasada, la Casa Rosada había bajado la orden de quitar el pliego de la agenda senatorial, pero Bullrich sorprendió con un desplante a esa decisión.
En las últimas horas, Milei había tomado una posición pública reposteando un mensaje de Ricardo Manuel Rojas, exsecretario letrado de la Corte Suprema: "Quien designa a los jueces es el presidente de la República. Así como presenta un pliego al Senado, puede retirarlo".
Michelli ingresó al Poder Judicial el 24 de octubre de 1994 en la Secretaría Electoral de La Plata y desde agosto de 2009 se desempeña como secretaria de Cámara del Tribunal Oral Federal N.º 1 de esa ciudad. Su formación incluye una maestría internacional en Derecho Penal por la Universidad de Sevilla y especializaciones en universidades de Bolonia, del Oeste y del Chaco Austral.
El 13 de mayo había expuesto ante la Comisión de Acuerdos y obtuvo dictamen con nueve firmas favorables de senadores de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y bloques provinciales. Su nombramiento representa una nueva derrota para el Gobierno en el Senado, donde las negociaciones subterráneas y la presión opositora lograron torcer la voluntad presidencial.

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