La visita del papa León XIV a la Argentina tiene un detalle artesanal poco visible: las vestiduras litúrgicas que el pontífice usará en Buenos Aires están siendo confeccionadas por Tomás Valentín Gómez.
El joven, de 27 años y residente en San Luis, trabaja contrarreloj para terminar los ornamentos previstos para las celebraciones en la capital y en Córdoba. Según explicó en una entrevista radial, su vínculo con la Iglesia comenzó en la infancia, cuando sus abuelos lo llevaban a misa los fines de semana.
Gómez recordó que, tras la muerte de su abuelo materno, continuó asistiendo con otros familiares y que, a los cinco años, comenzó a colaborar como monaguillo en una parroquia de San Luis. En los últimos años, pasó temporadas en Lourdes, Francia, donde colaboró con la pastoral de lengua hispana del santuario.
En esa experiencia, Tomás Valentín Gómez tocaba el órgano en misas en español e italiano y acompañaba a peregrinos de lengua hispana. Durante su estadía de este año, el responsable de liturgia le propuso sumarse a la preparación de los ornamentos para la visita de León XIV, una tarea que compartió con la encargada del costurero del lugar.
Las medidas llegaron desde la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Santo Padre, a través del departamento de liturgia del santuario. Entre los datos recibidos figura una circunferencia de cabeza de 59,5 centímetros, información necesaria para confeccionar la mitra. “Es lo más delicado, porque tiene que entrar justo”, explicó Gómez sobre esa pieza.
Para Buenos Aires, el conjunto incluye mitras, una casulla con estola y una capa pluvial con otra estola.
Para Córdoba, se preparan una casulla, una mitra y una estola, además de una estola roja para un encuentro con personas consagradas en la catedral. Las prendas tienen como base el blanco, color litúrgico previsto para los actos, y fueron pensadas para temperaturas cálidas.
Gómez señaló que eligió telas con alto contenido de algodón, livianas y sin poliéster: “Tenía que pensar en ornamentos que sean frescos y ligeros”. El diseño de Buenos Aires combina blanco, dorado y ocre, mientras que el de Córdoba incorpora dorado, marrón y azul mediante bordados.
El artesano indicó que el plazo de producción en Argentina es mucho más breve que el que tuvo en Francia. “Todo lo que por ahí en Lourdes lo hicimos en dos meses, acá lo he tenido que hacer y lo estoy haciendo en tres semanas”, afirmó. Aunque fue invitado a las celebraciones de Buenos Aires y Córdoba, dijo que no espera saludar al Papa y ubicó su aporte dentro de una tarea colectiva: “Somos todos trabajando para lo mismo”.

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