Una esquina vacía en Caballito desató la alarma vecinal el pasado 1° de abril. El histórico buzón de Neuquén y Espinosa, testigo silencioso de más de un siglo de vida barrial, había desaparecido de su lugar habitual, generando temores de robo entre los residentes de la zona.
Felipe "Toto" Evangelista, propietario del emblemático bar El Viejo Buzón, nunca imaginó el impacto que tendría su publicación en Instagram mostrando la esquina desolada. "Jamás pensé el impacto que iba a generar en la gente", reconoce el comerciante, quien lleva casi medio siglo cuidando este patrimonio porteño.
La realidad era menos dramática de lo que temían los vecinos. El buzón no había sido robado, sino que personal de Vínculo Ciudadano del Gobierno de la Ciudad lo había retirado para su restauración. "Soy desconfiado porque los buzones habitualmente se los roban", explica Toto, recordando que de los más de mil buzones originales, apenas quedan 140 en funcionamiento.
Durante los diez días que duró la restauración, Evangelista tuvo que tranquilizar a decenas de vecinos preocupados. "Muchos venían, incluso algunos me increparon como que me lo había llevado yo", relata. La reacción popular evidenció el profundo arraigo que tienen estos símbolos urbanos en la identidad barrial.
El buzón, con más de 100 años de historia, es mucho más que un receptáculo de correspondencia. "Los chicos suelen traer las cartitas a Papá Noel y a los Reyes Magos para las fiestas", cuenta Toto, quien guardó cuidadosamente las cartas infantiles que encontró durante el proceso de restauración.
El trabajo de puesta en valor estuvo a cargo del área de Ezequiel Sabor, secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano, quien implementó un proceso "100% artesanal" para devolverle el brillo a estos emblemáticos buzones rojos. La restauración incluyó la renovación completa de la pintura y la estructura metálica.
La reaparición del buzón el 10 de abril fue celebrada por toda la comunidad de Caballito. Las felicitaciones no tardaron en llegar, y muchos vecinos agradecieron a Toto por haber facilitado la restauración de este querido símbolo barrial.
El episodio del buzón de Neuquén y Espinosa no es aislado. Otro buzón ubicado en Doblas y Viel será próximamente recolocado tras la insistencia de vecinos que se movilizaron para su reposición, demostrando que la defensa del patrimonio urbano trasciende las fronteras barriales.
Mientras tanto, El Viejo Buzón se prepara para su reapertura tras casi un año de reformas integrales. El bar, declarado Bar Notable de la Ciudad en 2014, mantuvo su piso calcáreo original y conservó la herrería histórica que lo caracteriza. Toto, quien preside la Subcomisión de Bares Notables de la Cámara de Cafés y Bares, asegura que la renovación fue "ardua pero gratificante".

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