Miles de personas colmarán Palermo para ver a Franco Colapinto girar en un Fórmula 1, un Lotus E20 de la temporada 2012 ploteado como el actual Alpine A526. Pero el fenómeno del piloto pilarense trasciende el show masivo en las calles porteñas.
El efecto Colapinto no solo atrae marcas que apostaron por su proyección, sino que empuja al automovilismo nacional desde las bases. En los kartódromos del Gran Buenos Aires, los dirigentes celebran la llegada de un público nuevo que ahora deberán saber sostener y alimentar en las categorías del país.
Norberto Fontana, último piloto argentino en F1 antes de Colapinto, ve el impacto desde su experiencia en Turismo Carretera y acompañando a su hijo Mateo en karting. "Se ve mucho entusiasmo en las bases: en el karting, en las fórmulas. El efecto es muy bueno y se refleja en el evento de Buenos Aires, con la cantidad de entradas vendidas", destaca el piloto de 51 años.
Agustín Canapino, pentacampeón del TC, no duda en afirmar que "el automovilismo argentino está en el mejor momento", con Colapinto en F1, Nicolás Varrone en F2 y su propia experiencia en IndyCar. "Estamos en un auge y bienvenido sea, porque a todos los que vivimos del automovilismo estas cosas nos vienen muy bien", subraya.
Esa motivación en los chicos es lo que más emociona al propio Colapinto: "Ver que con eso generé algo tan lindo en los chicos, que empezaron a ir al kartódromo, a andar en karting. Saber que yo tengo algo que ver en una parte muy chiquitita de eso lo vuelve especial".
El piloto de Pilar recuerda sus inicios como ese nene de 7 años que recorría los boxes del TC soñando con encontrarse con un piloto. "Realmente sé y me acuerdo cómo me sentía. Los chicos me generan algo tan lindo y especial siempre. Siento que les estoy dando de vuelta lo que yo sentí cuando era chico", relata horas antes de su histórico show en la capital.
Christian Ledesma, campeón 2007 del TC, considera curioso que el efecto Colapinto "no solo alcanza a los fanáticos del automovilismo, sino que llega a gente que no es ferviente admirador de las carreras". Lo compara con el fútbol: "A la gente que no es seguidora del automovilismo le pasa lo mismo con Colapinto que a mí con un Mundial: dejo de hacer cosas para verlo".
"Despierta esa ilusión de algún día llegar a la Fórmula 1 en todos los chiquitos que están empezando a correr en karting. El automovilismo tiene que buscar capitalizarlo de la mejor manera y está bueno lo que están haciendo para acercar a Colapinto a la gente", concluye Ledesma.
El fenómeno que nació en las pistas europeas ahora regresa transformado a las calles de Buenos Aires, donde miles de fanáticos podrán vivir la magia de la Fórmula 1 a metros de sus casas, consolidando un legado que ya impulsa a la próxima generación de pilotos argentinos.

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