El dólar volvió a mostrar fortaleza en los primeros días de junio y ya cotiza a $1.460 en los bancos, lo que representa una suba de $30 en apenas cuatro ruedas. Este avance del 2,1% marca un cambio de tendencia respecto a los meses anteriores, cuando la divisa venía cediendo terreno.
La presión alcista se originó en el mercado mayorista, donde operan los grandes jugadores financieros. Según operadores consultados, el Banco Central tuvo que intervenir tanto en el mercado de futuros como en la curva de bonos dollar-linked para contener una mayor demanda dolarizadora que amenazaba con acelerar el ritmo de suba.
Analistas de Delphos identificaron el disparador de esta dinámica: el vencimiento del contrato de dólar futuro de mayo, que había concentrado el 66% del interés abierto. "Al expirar, liberó de golpe una porción relevante de la cobertura que venía canalizándose vía futuros, demanda que se redireccionó hacia el spot, los dollar-linkeds y el roll al contrato siguiente", explicaron.
El BCRA respondió con las mismas herramientas que utilizó durante todo el año para mantener la estabilidad cambiaria: intervención en futuros y oferta de cobertura en bonos. En la última rueda, las compras oficiales fueron de apenas US$ 43 millones, solo el 8,4% del volumen operado, la proporción más baja desde marzo.
Esta estrategia le permitió al Central completar 100 ruedas consecutivas de compras y alcanzar su primer objetivo anual: US$ 10.026 millones acumulados del mercado de cambios. La pregunta ahora es si mantendrá este ritmo para llegar a la segunda meta de US$ 17.000 millones.
"La discusión pasa a ser en qué medida será superado el target con el FMI, ya que se descuenta que al menos el 5% del volumen será comprado", señalaron desde PPI. La clave será saber si la señal del BCRA es suficiente para que el mercado de pesos reinicie el carry en un nuevo nivel.
Para Andrés Reschini de F2 Soluciones Financieras, la suba no genera inquietud: "Partimos de un tipo de cambio real relativamente apreciado y un dólar que se fortaleció globalmente. El BCRA necesita acumular reservas y la liquidación del agro comenzará a mermar pronto".
Desde la consultora Outlier coincidieron: "No vemos nada sorprendente en los movimientos recientes; la flexibilización del techo de facto de $1.400 era algo que habíamos previsto". El desafío para la autoridad monetaria será equilibrar entre no apreciar más la moneda local y tampoco generar una disparada del tipo de cambio.

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