El veranito cambiario que tranquilizó a los porteños desde noviembre pasado llegó a su fin este lunes. El dólar minorista trepó 15 pesos y alcanzó los $1.435, mientras el tipo de cambio mayorista cruzó el techo de los $1.400 para ubicarse en $1.415.
Con esta suba del 2% en abril, cuando faltan apenas tres días para que termine el mes, vuelve a repuntar la brecha cambiaria entre los dólares oficiales y los financieros. El contado con liqui, que utilizan las empresas para girar divisas al exterior, llegó a $1.516, unos 100 pesos arriba del oficial, lo que representa una distancia del 7%.
El despertar del tipo de cambio después de meses de modorra -hace dos semanas había tocado el precio más bajo desde octubre- obedece a que la baja de las tasas en pesos está poniendo límites al carry trade, la estrategia financiera que dominaba el mercado porteño.
Ahora que el dólar levanta cabeza y las tasas bajan, ya no resulta tan atractivo apostar al peso para hacer diferencia. El movimiento cambiario también sugiere que el Gobierno está dispuesto a dejar correr algo más el tipo de cambio en el mes en que los ingresos de divisas se multiplican por la liquidación de la cosecha.
La baja de tasas es consecuencia de medidas gubernamentales como la reducción de encajes bancarios y la oferta de bonos dolarizados para retirar pesos del mercado. De hecho, este martes se concretará una nueva licitación de estos instrumentos.
Junto con el avance del dólar, también subió el riesgo país. El indicador de JP Morgan que mide la sobretasa que paga Argentina para endeudarse repuntó 3,1% este lunes y tocó los 575 puntos. Sobre el final del mes, el riesgo país vuelve a acercarse a los 600 puntos, empujado por la baja de los bonos que están bajo el influjo de las tensiones en los mercados globales por la guerra en Medio Oriente.
En esta jornada, el único dato positivo lo aportó el Merval, con una mejora del 1%, ofreciendo algo de alivio a los inversores porteños en una rueda compleja para los activos argentinos.

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