Un empresario del conurbano norte se convirtió en el centro de la polémica que salpica al vocero presidencial Manuel Adorni. Se trata de Matías Tabar, un constructor de 48 años oriundo de Capilla del Señor, en Exaltación de la Cruz, quien declaró ante el fiscal que recibió US$250.000 en efectivo por refacciones en una propiedad del funcionario.
Tabar no es un vecino común en esta localidad de 15.000 habitantes. Emprendedor desde joven, fue pionero en el negocio de computación e informática en la zona, lo que lo acercó como proveedor a la administración municipal. Su perfil político es claramente antiperonista y en redes sociales mantiene posteos críticos del kirchnerismo, siendo incluso votante de Javier Milei.
El constructor participó del partido conservador Defensa Comunal, que gobernó durante años el municipio limítrofe con el tercer cordón del Gran Buenos Aires. Su esposa, María Laura Passarella, también tiene vínculos con la política local: fue concejal durante cuatro años y mantiene contratos como proveedora municipal vendiendo uniformes de enfermería y otras prendas.
Según declaró este lunes ante el fiscal Gerardo Pollicita, Adorni le pagó US$245.000 sin factura por la refacción de una casona en el country Indios Cua, que el vocero había adquirido por apenas US$120.000. La cifra genera suspicacias en su entorno: 'Ni demoliendo la casa y hacerse una nueva puede costar esa guita', comentó una fuente cercana al constructor.
Inicialmente, Tabar había negado conocer a Adorni, pero luego se supo que se jactaba ante compañeros de maratones y deportes extremos de brindar servicios 'por mucha guita y en negro' al funcionario. La operación se habría realizado en seis cuotas en efectivo, según la investigación fiscal.
El empresario integra actualmente el Grupo AA Arquitectura SRL como vicepresidente, sociedad que constituyó junto a Facundo Heine tras separarse de su hermano menor Tomás, arquitecto con quien había iniciado el negocio de la construcción pero que terminó en conflicto.
En Casa Rosada, el escándalo genera preocupación. Fuentes oficiales admiten que 'este escándalo rebalsó lo que hace tiempo parece inadmisible' y sugieren que Karina Milei estaría evaluando no seguir 'quemando a todo el Gobierno para sostener las desprolijidades' del vocero presidencial.
La investigación continúa mientras se analiza si los US$245.000 declarados por Tabar corresponden únicamente a las refacciones del country o si incluyen otros servicios no declarados al funcionario libertario.

Comentarios