En un contexto de tarifas más altas y menos subsidios energéticos, la eficiencia energética dejó de ser solo una preocupación ambiental para convertirse en una necesidad económica concreta para los porteños y bonaerenses. Las desarrolladoras inmobiliarias de Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires incorporan cada vez más tecnologías que prometen reducir significativamente los costos de expensas.
Según especialistas del sector, las expensas vinculadas al consumo energético pueden reducirse entre un 20% y 40% en edificios eficientes, mientras que los proyectos más avanzados con generación solar logran ahorros de hasta 60% o 70% en el gasto total. Sin embargo, estos porcentajes pueden variar según la ubicación, el diseño y los hábitos de consumo de los usuarios.
La pregunta clave para los compradores es si vale la pena pagar más por una vivienda diseñada bajo estos estándares. Los especialistas coinciden en que la inversión inicial es mayor, aunque sostienen que el ahorro posterior permite recuperar parte de ese diferencial en el mediano plazo.
Una de las certificaciones más reconocidas es LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), que evalúa aspectos desde el ahorro de agua y energía hasta la calidad del aire interior. Entre sus beneficios se destacan reducciones de residuos de hasta 90%, ahorros de agua de entre 30% y 50% y mejoras significativas en la eficiencia energética.
El concepto Net Zero Energy (NZE) establece un estándar técnico más exigente que el término genérico "sustentable". Hugo Koifman, CEO de Branson Real Estate, explica: "Un edificio sustentable es un concepto mucho más amplio y difuso, sin métricas energéticas concretas; hoy es casi un término de marketing. La diferencia clave es que Net Zero exige un balance energético anual demostrable".
En Argentina, la mayoría de los proyectos se encuentran en una etapa nZEB (Nearly Zero Energy Building), es decir, de consumo casi nulo. Ramiro Álvarez, gerente regional de Narvaez Inmobiliaria, señala que "existen proyectos muy eficientes, pero todavía son pocos los que logran compensar el 100% de su demanda energética de manera constante".
Los casos más avanzados se concentran en edificios corporativos de Puerto Madero y el corredor norte del Gran Buenos Aires, además de proyectos residenciales disruptivos como Casa Estomba en Villa Urquiza, la primera vivienda de la Ciudad de Buenos Aires con certificación Low Energy Building bajo estándar Passivhaus.
Para alcanzar la autonomía energética, la clave no reside únicamente en instalar paneles solares, sino en reducir drásticamente la demanda previa del edificio. La arquitecta Adriana López, especialista en eficiencia energética, advierte que "aproximadamente el 35% de las pérdidas energéticas de una vivienda se producen a través de ventanas ineficientes". Las aberturas de PVC con doble o triple vidriado hermético resultan fundamentales para reducir estas pérdidas.

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