La economía argentina atraviesa un momento de cambios positivos tras las compras récord del Banco Central por más de US$ 10.000 millones en las últimas dos semanas, pero mantiene una vulnerabilidad estructural que preocupa a los especialistas: la falta de reservas internacionales.
El economista Andrés Borenstein analizó en profundidad el panorama actual de la economía nacional, destacando que el país logró conservar el equilibrio fiscal y muestra signos de crecimiento con niveles de deuda bajos, tras un segundo semestre de 2025 marcado por la volatilidad cambiaria y las altas tasas de interés.
"Argentina conserva el equilibrio fiscal, muestra crecimiento y con niveles de deuda bajos", explicó Borenstein, quien subrayó que las compras del BCRA vienen a atacar precisamente el punto más débil de la economía argentina: la ausencia de reservas suficientes.
El especialista comparó las reservas con "el seguro de un auto", explicando que aunque uno maneje bien, siempre pueden ocurrir accidentes. "Las reservas son un seguro para la macroeconomía, el dólar y en definitiva la inflación", señaló, recordando que Argentina ha mostrado una enorme volatilidad en 80 de los últimos 100 años.
Respecto al impacto en la vida cotidiana de los argentinos, Borenstein aclaró que los efectos no se sienten directamente, pero sí de manera indirecta. "Tener más reservas reduce mucho la vulnerabilidad de la economía", explicó, destacando que esto genera mayor estabilidad en el tipo de cambio y contribuye a controlar la inflación.
El economista identificó varios factores que están jugando a favor del país en este momento. El precio de la soja está 10% arriba del año pasado, mientras que el petróleo subió un 40%, beneficiando a Argentina como país exportador de ambos commodities.
Sin embargo, advirtió sobre posibles shocks negativos que podrían afectar esta tendencia positiva. Entre ellos mencionó un eventual aumento de las tasas del Tesoro estadounidense y, especialmente, las elecciones de 2027, que tradicionalmente generan volatilidad en los mercados argentinos.
Ante la consulta sobre qué pasaría si los argentinos decidieran comprar más dólares para atesorar, Borenstein fue claro: "Cuantas más reservas acumule el Banco Central, la probabilidad de que el dólar suba es más baja". No obstante, reconoció que las reacciones de las personas suelen ser "viscerales y no racionales".
"Los argentinos llegamos muchas veces a un punto donde decimos 'esto es blanco o negro' y pasan todo a dólares", admitió el especialista, aunque aclaró que no considera que 2027 sea necesariamente "otro año megavolátil".
Sobre las proyecciones del Gobierno de comprar unos US$ 17.000 millones en total durante el año, Borenstein estimó que la cifra podría rondar los US$ 15.000 millones. Respecto a las preocupaciones sobre la inyección de pesos adicionales a la economía, el economista consideró que esa emisión será demandada por los argentinos como parte de la remonetización de la economía debido a la recuperación de la actividad.
"Hasta hoy esos pesos de más se esterilizaron y no me parece se pague una tasa cara", explicó, defendiendo la estrategia del BCRA de esterilizar la emisión monetaria para evitar presiones inflacionarias, una práctica común en todo el mundo cuando la demanda de dinero no está consolidada.

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