La actividad económica no logró recuperarse en agosto después de la fuerte caída de julio. Según el INDEC, el EMAe mostró un rebote de 0,1% mensual y una contracción de 1,7% en los últimos doce meses.
El dato quedó muy por debajo de lo que esperaban los economistas. El consenso del mercado apuntaba a un repunte mensual cercano a 1% o superior, pero la medición desestacionalizada apenas marcó un avance mínimo.
En los primeros ocho meses del año, la actividad acumulada todavía muestra un número positivo: 1,2%. Hace un año, ese indicador estaba en 5,3%, lo que muestra el grado de desaceleración de la economía.
El componente tendencia-ciclo, una medición más estable y que el Gobierno eligió privilegiar para analizar la marcha de la economía, pasó de 0,2% en julio a 0% en agosto.
La caída anual de 1,7% se dio incluso con un sector que escaló: Explotación de minas y canteras, que muestra la marcha de Vaca Muerta y la minería, subió 11,1%.
Los sectores que más cayeron fueron Pesca (-15,7%) y Intermediación financiera (-3,8%). También retrocedieron Comercio (-3,5%) y Industria manufacturera (-3,2%).
Además, Transporte y comunicaciones cayó 2,9% y Construcción bajó 2,5%. La lectura es clara: el consumo, la producción y la obra no están dando el impulso necesario.
En la medición de julio, el INDEC había exhibido una caída de 2,9% mensual, el mayor retroceso desde abril de 2020, cuando la actividad se desplomó 15,8% por la pandemia. El informe de este miércoles recalculó esa caída a 2,8%.
El EMAe es un indicador anticipado del Producto Bruto, que el INDEC elabora para medir el tamaño de la economía. Los economistas suelen calcular por adelantado cuánto varió el PBI según los datos mensuales.
En el segundo trimestre, el PBI cayó 0,7%. La expectativa estaba puesta en si el tercer trimestre podía recuperarse, pero los dos primeros datos mensuales fueron malos.
Así, el tercer trimestre se encamina a terminar también con una caída en el PBI, salvo una recuperación muy pronunciada en septiembre. De esa forma, la actividad registraría dos trimestres seguidos de retroceso y la economía ingresaría técnicamente en recesión.
Para la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, el dato llega con una señal incómoda: menos comercio y menos construcción anticipan una economía local más fría.
El informe confirma que el rebote no alcanza para compensar la caída previa. La economía sigue sin tracción, y el próximo dato de septiembre será clave para saber si el tercer trimestre cierra en negativo.

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