El comercio electrónico se convirtió en el único canal de consumo masivo con saldo positivo en lo que va de 2026. Las compras online crecieron 36,9% interanual en agosto y acumulan una suba de 35,9% en los primeros ocho meses, mientras el canal físico registra caídas.
Ese salto puso a la logística en el centro del negocio digital. Cada pedido exige preparación, embalaje, transporte y entrega en domicilio, un circuito que hoy se repite cerca de un millón de veces por día en todo el país. En Buenos Aires, la presión es especial: la última milla debe absorber en pocos días lo que habitualmente se reparte en semanas.
El informe de mitad de año de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico muestra que el canal facturó $19,5 billones en el primer semestre, un 28% más que en igual período de 2025. En esos seis meses se concretaron 181,5 millones de órdenes de compra, con una suba interanual del 21%.
El dato con mayor lectura operativa es el de unidades: se vendieron 248 millones de artículos, un 22% más que un año atrás. Alimentos y bebidas lideró en cantidad, seguido por herramientas y construcción y cuidado personal, rubros de reposición frecuente que requieren entregas rápidas y una red de distribución más capilar.
El contraste con el canal físico es marcado. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas minoristas pyme cayeron 0,2% interanual en agosto y acumulan una baja del 2,4% en el año. En cambio, las operaciones online de los comercios con local a la calle subieron 17,6%.
El crecimiento no se explica por un mayor gasto total, sino por una migración de la demanda hacia la compra a distancia. Eso traslada al operador logístico tareas que antes hacía el cliente en la góndola: seleccionar productos, armar el pedido y llevarlo hasta la puerta, en pedidos pequeños y con plazos cada vez más cortos.
El cambio es visible en la canasta. En agosto, las ventas online de alimentación crecieron 56,7% interanual y las de higiene y cosmética, 54,4%. Son productos de bajo valor unitario y alta rotación, que obligan a sostener frecuencias de entrega diarias sin que el costo del envío supere al de la propia compra.
La ecuación de costos también pesa. En su último relevamiento, la CAME señaló aumentos en las listas mayoristas y en los fletes. Son dos variables que impactan de lleno en la venta a distancia, donde el traslado de cada paquete forma parte del precio final que evalúa el consumidor.
Para responder, muchos comercios integran sus locales a la red de distribución y los utilizan como puntos de retiro o de despacho. En las empresas que venden por ambos canales, lo digital ya representa alrededor de una cuarta parte de la facturación, según un relevamiento de la CACE de 2025. Eso vuelve estratégica la gestión de inventario unificada.
La exigencia se multiplica en las grandes campañas de ventas online. Durante esas jornadas, el volumen de ventas crece entre tres y cinco veces, según la cámara del sector. En la edición 2025 de su principal evento, las empresas participantes procesaron casi 7 millones de órdenes en apenas tres días.
El impacto se mide también en bultos. En aquella edición se comercializaron 12,1 millones de unidades, un 15% más que en 2024, con un ticket promedio de $92.000. Más unidades por jornada implican más etiquetas, más trabajo en los centros de clasificación y más vehículos en la calle al mismo tiempo.
Con información de: Infobae, que cita datos de CACE y CAME.

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