El brote de ébola en África provocó alarma internacional por su magnitud y velocidad de expansión, según advirtió este martes el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus. Los números actuales muestran más de 500 casos sospechosos y 131 muertes posiblemente vinculadas al virus.
La cifra de víctimas fatales experimentó un salto dramático de casi 44% en un solo día, pasando de las 91 muertes estimadas el lunes a las 131 reportadas este martes. Los investigadores identificaron la propagación del virus Bundibugyo, una forma grave y mortal del ébola para la cual no existe tratamiento específico ni vacunas disponibles actualmente.
El responsable de la OMS anunció que convocó al Comité de Emergencia, un grupo internacional de expertos que se reunirá durante la jornada para formular recomendaciones destinadas a contener este brote. Por primera vez en la historia del organismo, un director declaró una emergencia de salud pública de preocupación internacional sin reunir previamente al Comité, aprovechando los cambios implementados tras la pandemia de COVID-19.
Los casos se concentran principalmente en centros urbanos como Bunia, capital de la provincia nororiental de Ituri en República Democrática del Congo, y en Kampala, Uganda, donde se registraron dos casos incluyendo una muerte relacionada con el brote del país vecino. Particularmente preocupante resulta el deceso de personal médico, lo que confirma transmisión dentro de los centros sanitarios.
Según Tedros, la gravedad del brote está directamente relacionada con la fuerte movilidad poblacional en la zona, impulsada tanto por el conflicto armado que fuerza desplazamientos como por la actividad minera intensiva. "La provincia de Ituri es altamente insegura, el conflicto se intensificó desde finales de 2025 y los combates aumentaron fuertemente en los últimos dos meses", explicó durante la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra.
El contexto de inseguridad ha resultado en más de 100.000 nuevos desplazados, una situación que los expertos consideran especialmente peligrosa para la propagación del ébola. El ministro de Salud Pública Samuel Roger Kamba confirmó que las 513 casos sospechosos y 131 muertes están bajo investigación para determinar cuáles están realmente vinculadas a la enfermedad.
La respuesta tardía al brote, que se propagó sin ser detectado durante varias semanas desde la primera muerte, ahora complica los esfuerzos para frenar los contagios. La OMS mantiene un equipo sobre el terreno prestando apoyo a las autoridades nacionales, además de enviar suministros y equipos especializados.
Las autoridades sanitarias anticipan que en los próximos dos meses podrían estar disponibles vacunas desarrolladas en colaboración con instituciones como la Universidad de Oxford para ayudar a contener esta variante específica del ébola que genera el actual brote africano.

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