El auge del comercio electrónico transfronterizo está redefiniendo el mapa del crimen organizado y las estrategias de control aduanero. Según el Informe Anual 2025-2026 de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), el e-commerce estuvo vinculado con el 44,8% de los casos de comercio ilícito registrados en su Informe sobre Comercio Ilícito 2025. La cifra no es menor: implica que casi uno de cada dos delitos aduaneros detectados a nivel global tiene una huella digital directa, un fenómeno que impacta de lleno en la seguridad de las cadenas de suministro y obliga a las autoridades locales a adaptar sus mecanismos de fiscalización a un volumen creciente de operaciones individuales de bajo valor.
El organismo advierte que las organizaciones criminales aprovechan la amplitud y fragmentación de la infraestructura comercial para introducir mercaderías ilegales en los circuitos internacionales. En este escenario, las redes postales, los servicios de paquetería y los operadores de envíos expresos han dejado de ser simples canales logísticos para convertirse en vectores de riesgo. El dato más concreto: el 68,2% de los casos de falsificación analizados involucró específicamente redes postales o de paquetería. El desafío es doble, porque los procedimientos aduaneros deben responder a operaciones con diferentes orígenes, destinos y participantes, muchas de ellas de bajo valor, sin obstaculizar innecesariamente el comercio legítimo.
La situación se agrava con el narcotráfico de nueva generación. El informe señala que los casos reportados relacionados con nuevas sustancias psicoactivas se duplicaron con creces, y que el 78,9% de las incautaciones correspondientes a esta categoría involucró envíos postales. Esto confirma la tendencia de usar el correo y las paqueterías como canal de entrada de drogas sintéticas, un modus operandi que multiplica los riesgos asociados a los flujos internacionales de paquetes.
Frente a este panorama, la OMA avanzó durante el período 2025-2026 en el desarrollo de herramientas para fortalecer el intercambio de información y la capacidad de análisis de las administraciones aduaneras. Entre las principales iniciativas se encuentra el lanzamiento de Enforcement e-CENcomm, una plataforma para centralizar información sobre fiscalización del comercio electrónico, con materiales de capacitación, instrumentos técnicos y prácticas operativas. También se completó una nueva generación de CENcomm, la plataforma de comunicación para tareas de control aduanero, que incorpora funcionalidades de geolocalización, acceso móvil e interoperabilidad. En paralelo, se actualizaron indicadores de riesgo específicos para envíos postales y expresos, destinados a identificar movimientos que requieren una fiscalización más detallada.
El informe destaca además los resultados de la Operación STOP IV, una iniciativa internacional orientada a detectar medicamentos falsificados o de calidad inferior y productos que vulneran derechos de propiedad intelectual, especialmente aquellos comercializados mediante plataformas digitales. Durante esta operación, aproximadamente el 40% de los casos relacionados con medicamentos y propiedad intelectual fueron considerados vinculados al comercio electrónico. La OMA informó la incautación de 171,7 millones de unidades y 27 toneladas de medicamentos, junto con 5,5 millones de unidades adicionales. Para el vecino que recibe un paquete en su puerta, el mensaje es claro: la logística del comercio electrónico es hoy una de las principales fronteras del crimen organizado, y las aduanas deben equilibrar la seguridad sin frenar el comercio legítimo.

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