La situación de Paulo Dybala mantiene en vilo tanto a la Roma como a Boca Juniors. Mientras el club italiano le ofreció renovar con una importante rebaja salarial, el Xeneize sigue soñando con la llegada de la Joya en un momento crucial de la Copa Libertadores.
El delantero cordobés de 32 años tiene sobre la mesa una propuesta de su actual club para extender el contrato con una reducción salarial significativa: de 8 millones a 2.500.000 euros anuales. La oferta llega después de que Dybala declarara tras la victoria ante Parma que "la semana que viene será mi último partido frente a mi afición".
Las declaraciones del jugador sorprendieron incluso a Gian Piero Gasperini, técnico de la Roma, quien expresó en conferencia de prensa: "Personalmente, me agradaría que se quede en Roma". El entrenador destacó el rendimiento del argentino tras su regreso de una operación de meniscos que lo mantuvo tres meses alejado de las canchas.
Desde Boca, las versiones sobre el interés por Dybala se intensificaron en las últimas semanas. Leandro Paredes, compañero del cordobés en la Selección, alimentó las expectativas al declarar en el programa de Davoo Xeneize: "Ojalá, a mí me encantaría de verdad. Lo hablo con él y tiene muchas ganas de venir".
Sin embargo, el futuro de Dybala podría estar condicionado por el rendimiento de Boca en la Copa Libertadores. El equipo de Juan Román Riquelme se encuentra un punto debajo de Cruzeiro y Universidad Católica en la zona de clasificación a octavos de final, con partidos cruciales el 19 y 28 de mayo en la Bombonera.
La situación deportiva del Xeneize genera incertidumbre sobre la viabilidad del pase. Según pudo confirmar Clarín, desde el entorno del presidente de Boca no hubo ninguna propuesta formal, aunque los sondeos existieron y el tema no se instaló por casualidad.
El especialista en mercado de pases Fabrizio Romano aseguró que no está resuelta la salida del jugador de la Roma y mucho menos que tenga un acuerdo con Boca. La decisión de Dybala se conocerá en las próximas semanas, mientras analiza la propuesta italiana y evalúa la posibilidad de cumplir el sueño de su padre, quien le contagió el amor por los colores xeneizes.
El domingo, en el clásico ante Lazio, y luego contra Hellas Verona, podrían ser los últimos partidos de Dybala con la camiseta de La Loba. Mientras tanto, Boca se prepara para las finales de la Libertadores con la incertidumbre de si podrá contar con uno de los refuerzos más soñados por su hinchada.

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