La muerte de un animal de compañía activa el mismo sistema de duelo que se dispara ante la pérdida de una persona significativa, según el Dr. Marcos Díaz Videla.
El antrozoólogo y Dr. en Psicología explica que invalidar ese dolor no lo borra, sino que lo incrementa y puede llevar al aislamiento.
Díaz Videla, autor de Antrozoología y la relación humano-perro y de No te metas con los perrihijos, combina investigación académica con divulgación en el programa Data Animal.
Para el especialista, el vínculo con las mascotas no se mide solo por cantidad, sino por cuidado, comunicación y respeto por la vida.
La llamada humanización, técnicamente antropomorfismo, puede incluir errores de traducción entre especies, pero también aciertos cuando hay amor.
Un ejemplo citado es preparar un pastel de cumpleaños para un perro o gato, pero con pollo y sin chocolate, porque el tutor reconoce que es otra especie.
En una investigación de 2016 con tutores de perros responsables en la ciudad de Buenos Aires, se observó un impulso parental por proteger y cuidar.
La investigación también señaló que los animales pueden tener un efecto amortiguador frente a discriminación en personas de minorías sexuales y de género.
Según Díaz Videla, los animales no juzgan por nivel socioeconómico, belleza hegemónica ni orientación sexual, y eso fortalece el lazo en las familias multiespecie.
Ante la pérdida, el especialista recomienda un ritual de despedida que valide el dolor y ayude a sostener el equilibrio emocional de la familia.
La antrozoología estudia de manera científica la relación entre humanos y animales, y permite entender cómo nos vinculamos con quienes comparten nuestra vida.
El especialista analiza hasta dónde puede llegar el amor por un animal, qué hay detrás de la humanización y por qué la sociedad aún tiene dificultades para validar el duelo.
Para Díaz Videla, los animales pueden convertirse en un refugio frente a la discriminación, porque se vinculan con sus tutores sin juzgar por parámetros socioculturales.
La falta de validación puede profundizar el dolor, generar aislamiento y hacer sentir que el sufrimiento es exagerado o injustificado.
Perder a una mascota no es solo perder un compañero cotidiano: afecta el equilibrio de las dinámicas familiares y de las emociones.
Hoy la diversidad familiar es la norma, y las personas priorizan la elección de sus familias por encima de los modelos tradicionales.
En ese marco, los animales de compañía forman parte del lazo construido con respeto y cuidado.
El mensaje central es claro: validar el duelo y realizar un ritual de despedida ayuda a procesar la pérdida sin aislamiento.

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