La Argentina encara el cierre de 2026 con un dato que parece contradictorio: exportaciones récord, pero reservas que apenas crecen. Según Clarín, los dólares que terminarán de ingresar por las exportaciones podrían alcanzar un récord histórico del orden de los US$ 100.000 millones, impulsados por energía y agro.
En los primeros nueve meses, los exportadores le liquidaron al Banco Central divisas por US$ 75.614 millones. A eso se sumaron préstamos financieros netos por US$ 14.296 millones, principalmente de organismos internacionales y obligaciones negociables emitidas por empresas.
Por esos números, el presidente Javier Milei dijo que a la Argentina le “salen dólares por las orejas”, y el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que las exportaciones hoy podrían sostener “cualquier proceso de dolarización”. La frase circuló como una señal de fortaleza externa.
El problema está en el destino de esas divisas. Entre enero y septiembre, las reservas internacionales aumentaron apenas US$ 4.997 millones. Las importaciones sumaron US$ 49.047 millones, con una caída del 10% por menor actividad, y la balanza de bienes acumuló un superávit de US$ 26.567 millones.
¿A dónde se fueron? Hubo una fuerte salida por pagos de intereses por US$ 9.771 millones, gastos en turismo y tarjetas por US$ 7.562 millones, servicios por US$ 6.994 millones y envío de utilidades al exterior por US$ 4.007 millones. A eso se sumó la compra de dólares por particulares, que se anotó en US$ 21.315 millones.
El economista Diego Coatz explicó que parte del superávit responde a una mayor capacidad exportadora, otra a un contexto internacional de altos precios y otra al estancamiento de la economía. “El enorme superávit comercial no se tradujo en una acumulación equivalente de reservas. Los pagos de deuda, el déficit de turismo y los giros de utilidades absorben parte de las divisas”, sostuvo.
Coatz anticipó que la oferta extraordinaria de dólares financieros, con más de US$ 14.500 millones en emisiones de obligaciones negociables durante 2026, difícilmente pueda repetirse con la misma intensidad en 2027. “El desafío será sostener el equilibrio externo sin depender de precios extraordinarios, importaciones deprimidas y financiamiento excepcional”, opinó.
También Nadin Argañaraz, del IARAF, señaló que la posibilidad del Banco Central de transformar las compras netas de dólares en reservas está relacionada con el flujo de pagos de deuda y con la estrategia de financiamiento que decida el gobierno.
El otro dato que complica la lectura es la deuda pública. En los primeros nueve meses, el incremento fue por el equivalente a US$ 31.551 millones. La deuda bruta ascendió a US$ 486.628 millones, cuando en diciembre de 2025 era de US$ 455.077 millones.
Para los hogares de la Ciudad y el conurbano, la discusión no es solo macro: si las importaciones siguen deprimidas y el ahorro se dolariza, el efecto puede verse en precios, disponibilidad de bienes y en la presión sobre el peso. El dato central es que el ingreso récord no se convirtió en reservas equivalentes.

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